Es conveniente recordar las afirmaciones reales de este gran teólogo y pensador asturiano: «La iglesia desea que se ayude a todos los niños independientemente de las condiciones en que hayan sido traídos al mundo. Para su dignidad personal no importan las condiciones en las que hayan sido engendrados y, por lo tanto, hay que ayudarlos a todos. Otra cosa distinta es la Iglesia defienda que, precisamente porque son ante todo los derechos de los niños los que hay que tutelar, lo que se debe promover es que los niños vengan al mundo en condiciones óptimas para ellos, es decir, en el seno de un matrimonio, con un padre y una madre que los quieran y los eduquen».
Estas son las afirmaciones que ha formulado el asturiano Martínez Camino, a las que otro asturiano, un cantante que en sus tiempos mozos trovaba las hazañas guerreras del general Franco, ha insultado con total osadía y sin querer entender realmente el significado de sus palabras. Además, la Iglesia Católica ha sido y es Madre y Maestra para muchos niños, por los que ella ha luchado para que les sean reconocidos su derecho un padre y una madre unidos en el amor y en la dedicación.





