
Este peligro es muy real, ya que, como recuerda el experto investigador, «se está trabajando con restos óseos de personas diferentes que son, además, distintas también en edad». Por eso al resultado será lo que denominan «cráneo medio», porque será el fruto de utilizar todos los restos de cráneos hallados en la cueva.
Lo único que no se ha hallado aún en ninguna de las muchas campañas arqueológicas son restos de las región de los pómulos ni de la nariz. Pero así todo, se sabe que ya que el hombre neandertal que responde a la variedad localizada en Asturias, tenía el rostro más ancho que el resto de los neandertales y la cara ciertamente adelantada. «Más no nos atrevemos a decir», asegura Rosas.
Información importante
Sí se podrá ampliar información, probablemente, cuando se analicen los últimos restos localizados en Borines, donde la última campaña ha terminado con más de medio centenar de fósiles nuevos. Entre ellos, la estrella es un maxilar perteneciente a una persona de «unos 18 a 25 años», en palabras del experto del CSIC. Se trata del primero que se halla totalmente completo en el Sidrón y que supondrá, «cuando lo estudiemos con detenimiento», un importante impulso en la consecución del mencionado «cráneo medio».
Los investigadores están convencidos de que les ofrecerá «importante información sobre las estructuras anatómicas de aquellos hombres».
Hace tiempo fue localizada media mandíbula que se llegó a reconstruir en su totalidad, también digitalmente. Pero ésta es la primera que aparece con todas las piezas dentales. 55 en total.
Con muelas del juicio
Gracias a su presencia Rosas puede adelantar la edad de su propietario: «Tenía -dice- las muelas del juicio, lo que establece que su desarrollo había terminado, es decir, era un adulto. Asimismo, los dientes poco desgastados nos hablan de su juventud, al igual que el hecho de que la sutura maxilar parecen todavía muy fresca, muy abierta y eso nos dice que su crecimiento se había detenido hacía muy poco tiempo. Todo eso nos dice su edad».
Las investigaciones en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, donde trabaja Antonio Rosas y dónde se ha dado pasos de gigante, como la extracción y posterior análisis de ADN mitocondrial de alguno de los dientes del Sidrón, tienen varios frentes. El principal tiene que ver con el establecimiento de las diferentes poblaciones neandertales, «las variedades entre una misma especie de individuos, algo parecido a las diferencias entre los homo sapiens del Japón, o los europeos y los australianos», apunta.
Pero existe otro frente de investigación para el que la cueva asturiana está siendo un auténtico tesoro. Se trata del estudio del crecimiento de los neandertales. «En este sentido Asturias se está comportando como una verdadera mina, porque se han hallado invididuos de practicamente todas las edades, lo que nos permite observar su evolución con una claridad que nunca antes habíamos podido tener».





