Los hechos fueron denunciados por la víctima en el año 2004, si bien la investigación policial no concluyó con la detención de la autora hasta el mes de enero de 2005. Los hurtos se producían, según explicó la propietaria del negocio, en los vestuarios del local, donde ambas mujeres se cambiaban de ropa cada día. La autora de los hurtos aprovechaba la ausencia de su jefa para sustraerle pequeñas cantidades de dinero del monedero, así como piezas de bisutería. La Policía la sorprendió mientras vestía alguna de esas joyas.
La titular del juzgado penal número 2 de Gijón, en la sentencia emitida tras el juicio celebrado el pasado mes de mayo, respalda a los propietarios del establecimiento hostelero y condena a L. R. P. a un año y tres meses de prisión, así como a correr con los gastos de las costas procesales.





