
FASES DEL PROYECTO
Fuentes de la Consejería de Educación aseguraron ayer a EL COMERCIO que, una vez desbloqueado el problema, sólo resta para poner en marcha los trabajos de demolición, ya adjudicados a la empresa Jesús Martínez Constructores, la publicación del trasvase de propiedad en el Boletín Oficial del Principado de Asturias (BOPA). «Al día siguiente mismo de que eso ocurra empezará a derribarse la Cátedra Jovellanos», señalaron estas mismas fuentes, quienes juzgan «muy factible» que las obras puedan arrancar incluso la semana entrante.
Pese a esta declaración de intenciones de dicha consejería, el director del Colegio Público Jovellanos, Mario Suárez, mantiene una actitud de cautela, ya que no es la primera vez que desde el Principado o el Ayuntamiento de Gijón anuncian a padres y docentes novedades inminentes. «En nuestro estado de ánimo pesa la incertidumbre de tanto esperar, porque los trámites no se acaban nunca desde que se firmó el acuerdo a tres bandas entre la Universidad, el Principado y el Ayuntamiento el pasado 18 de mayo», lamenta Suárez.
El consejo escolar del centro educativo, el máximo órgano de gobierno del Jovellanos, tenía decidido movilizarse ya en los próximos días ante la falta de noticias procedentes del Principado. La preocupación de la comunidad educativa no se limita sólo a las demoliciones, sino al retraso que empieza a acumular todo el proyecto de fusión de los dos colegios del centro en uno nuevo. «Los plazos cada vez son más apurados», advierte Suárez, quien recuerda que los alumnos del Colegio Jovellanos deberían ocupar en setiembre de 2008 un nuevo aulario construido en el espacio que dejará la Cátedra Jovellanos, obra que aún no ha salido a licitación. Y justo un año después debería acabar la reforma completa del viejo caserón del colegio y culminar la fusión que permitiría liberar el Colegio Cabrales como sede del Ateneo Obrero y el Ateneo Jovellanos.
En cualquier caso los primeros trabajos en perspectiva, los del derribo de la Cátedra, se tendrán que compaginar con el desarrollo de la vida académica de los alumnos del centro. Por ese mismo motivo se ejecutarán siempre por la tarde para evitar que coincidan con la presencia de los escolares en el centro colindante, que se realizarán a mano para impedir que afecten de manera física a las dependencias escolares. Además, dos delegados de seguridad -un aparejador de la empresa y otro de la propia Consejería de Educación- realizarán una inspección diaria al finalizar la sesión de tarde de derribos.
255 alumnos
Uno de los inconvenientes principales que causarán las obras de demolición será la ocupación obligatoria de dos tercios del patio del colegio, que se verá afectado además por los cascotes. Para solventar este problema la dirección del centro ha llegado a un acuerdo con la Concejalía de Educación para usar la vía pública durante todo este curso de diez y media de la mañana a dos de la tarde.
Los alumnos de Educación Infantil (3-6) y Primaria (6-12), que suman 255, utilizarán como lugar de recreo tres veces al día un recinto acotado con vallas en la calle peatonal de Tomás y Valiente, que obligará al traslado de las actuales ferias de artesanía a otros emplazamientos. La calle de La Merced se descartó por la mayor interferencia con los comercios y por su uso por vehículos de carga y descarga de material de imprenta.
Las vallas que acotarán el perímetro del recinto serán movibles, aunque dejarán espacio lateral suficiente para el paso de los peatones, y se retirarán por la Policía Local nada más concluir la jornada escolar. La dirección del Colegio Jovellanos había solicitado al Ayuntamiento instalar una carpa para la lluvia que por ahora no ha sido aceptada.
Las actividades extraescolares ya las realizan con el Cabrales.





