
Fuentes de todos los grupos aseguraron ayer que «hay tiempo de sobra» para debatir los contenidos del documento presupuestario, aunque lo cierto es que la negociación tendría que ser muy rápida, dado que el proyecto de las cuentas, en los últimos años, se remitió a la Junta General en los últimos días de octubre o primeros de noviembre. En realidad, el reglamento del Parlamento regional, en su artículo 157, establece que el Consejo de Gobierno debe presentar el proyecto a la Cámara «antes del último trimestre del año», con lo que el plazo legal concluyó el pasado día 30. Pero es un plazo que siempre se ha incumplido en el Principado.
Aunque Ovidio Sánchez sorprendió al término del debate sobre el estado de la región anunciando que asistirá a la reunión a la que le convoque Areces, ni en las filas socialistas ni en las populares existe la más mínima duda de que el PP no facilitará en ningún caso la aprobación de los Presupuestos que presente el Gobierno.
La llave para que salgan o no adelante la tiene, pues, Izquierda Unida. Los dirigentes de la coalición llevaban varios meses -desde que se rompieron las negociaciones entre su formación y la FSA con vistas a reeditar el pacto de gobierno que mantuvieron la legislatura anterior- declarando públicamente que no darían su voto favorable a las cuentas regionales salvo que tuviesen la garantía de que su gestión respondiera a lo aprobado en el documento, algo que, según ellos, sólo sucedería si regresan al Ejecutivo.
Sin embargo, su coordinador general y portavoz, Jesús Iglesias, sorprendió también anteayer, en este caso al afirmar que la entrada de IU en el Gobierno ya no es imprescindible como condición para apoyar los Presupuestos, sino que de no producirse sólo habría «una dificultad importante».
Para sacar adelante las cuentas, al Ejecutivo le basta con que los diputados de la coalición se abstengan en la votación final, ya que para su aprobación sólo se requiere mayoría simple.





