
Fue un trágico final. Antes de despedirse del deporte, Jones declaró ante el juez de distrito Kenneth Karas, que había mentido sobre su negativa a consumir sustancias prohibidas y a estar involucrada en un fraude de cheques.
«Debido a mis acciones me estoy retirando del atletismo, un deporte que amo profundamente», declaró Jones, de 31 años, en las afueras del tribunal mientras lloraba. La mujer que lo consiguió todo como atleta, que tuvo al mundo a sus pies, que cobraba entre 60.000 y 80.000 dólares por cada carrera en la que participaba, y que ganaba hasta un millón de dólares más en promociones comerciales, también admitía que estaba en la ruina económica.
A los 22 años, Jones era una campeona del mundo y amasó una fortuna importante, pero, al igual que todo su potencial deportivo, la dilapidó para reconocer con tristeza el pasado mes de junio que sólo le quedaban 2.000 dólares en su cuenta bancaria.
Tras años de negar el uso de sustancias que mejoraban su rendimiento, Marion Jones se convierte ahora en la primera atleta sentenciada en la investigación sobre escándalo de los laboratorios BALCO, que tenían su sede en las afueras de San Francisco.
La estadounidense logró convertirse -con ayuda de sustancias prohibidas- en la primera mujer ganadora de cinco medallas de atletismo en unos Juegos Olímpicos, cuando en Sydney conquistó el oro en 100 y 200 metros, en los relevos de 400 metros, y el bronce en salto de longitud y relevos de 100 metros.
Jones, una niña que creció sin padre, no tuvo mucha fortuna en la vida. Convertida ya en atleta, la estadounidense se relacionó con personas que de una forma u otra estaban vinculadas a los escándalos por sospechas de dopaje.
Amistades peligrosas
Sólo con mencionar los nombres de C.J. Hunter, su ex marido; Tim Montgomery, el padre de su hijo y sus antiguos preparadores, Trevor Graham y Charlie Francis, queda reflejado que las amistades de Jones no fueron las mejores. De ahí que siempre estuviese bajo la sospecha del dopaje.
Hunter salió del mundo del atletismo tras dar cuatro veces positivo por anabolizantes en 2000. Por su parte, Montgomery, ex plusmarquista mundial de 100 metros, fue condenado por dopaje y acusado de un fraude económico. Finalmente, Graham y Francis son entrenadores conocidos por su vinculación directa con el dopaje entre los atletas que han tenido bajo su dirección, incluido el canadiense Ben Johnson.





