-impasible ante el reproche-
y jamás podré olvidar
el drama de aquella noche.
La Guerra Civil mostraba
fauces de enorme crueldad,
España se desangraba
envuelta en nocturnidad.
Desde una 'Quinta de Roces'
llegaron aquí a El Musel
mil niños clamando a voces
por su suerte de papel.
La noche, tétrica noche,
agorera en su conciencia
colocó un macabro broche
en el pecho de la ausencia.
Dentro de una embarcación
crujieron mil corazones,
el dique de la pasión
se llenó de lagrimones.
Los niños en alta mar
hallarían su contingente
dejando España detrás
muchos, quizás para siempre.
Perdieron de vista el puerto
que era su último eslabón
el faro se quedó yerto
luminoso y vacilón-
El mar al verles partir
angustiado y peregrino
jamás pudo deducir
ni la causa, ni el destino.
No me atreveré a juzgar
nunca, aquella noche extraña
pero sí he de susurrar:
-¿Pobres niños pobre España!





