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GIJÓN
La parroquia 51
El arzobispo Carlos Osoro bendecirá hoy la iglesia de Viesques, con lo que el arciprestazgo gijonés superará el medio centenar de templos consagrados

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51 parroquias para un solo arciprestazgo. El de Gijón, el más populoso de Asturias, estrena hoy el templo para su parroquia número 51, la ubicada en Viesques y configurada bajo la advocación del Beato Juan XXIII, que no nace ahora para los feligreses, sino que lleva años creada en el barrio, ofreciendo sus servicios religiosos en unos locales de poco más de 30 metros cuadrados, cuando no utilizando en ocasiones espacios públicos, como los del colegio Begoña.

Tras décadas buscando su propio espacio, a las seis de la tarde de hoy el arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, bendecirá el nuevo templo, ubicado en una antigua cuadra, que ha sido rehabilitada por completo y dotada con elementos de enorme valor artístico, como el Sagrario, el Retablo o toda la imaginería. Así lo aseguró a EL COMERCIO el que fuera arcipreste de Gijón, Fernando Fueyo, hoy y siempre párroco de la iglesia de San Nicolás de Bari, en El Coto, así como capellán indiscutible del Sporting.

Fueyo, al que le ha tocado coordinar toda la obra de Viesques, está convencido de que el resultado de los trabajos «convencerá a todos», porque «se ha hecho un esfuerzo enorme», que, además, como corresponde a una obra llevada a cabo por la Iglesia, «ha salido gracias al apoyo de todos». Así, la parcela fue cedida por las Dominicas y los trabajos «fueron realizados por los empresarios de la Confederación Asturiana de la Construcción, con los que se reunió el arzobispo hace unos años». Unos aportaron la mano de obra, otros el material e, incluso, «hubo quien se encargó de toda la urbanización exterior».

De Pedro a Nicolás

El Beato Juan XXIII llega a un arciprestazgo en el que la parroquia más joven cumple este año veinticinco años. Se trata de la de San Nicolás de Bari, la que dirige Fueyo, que comparte fecha de nacimiento «con la parroquia de La Asunción, ya que, aunque el colegio y la iglesia existían mucho tiempo antes, no fue hasta 1983 cuando nos convertimos en parroquia».

Ambas, como todas las de Gijón, tienen como antecedente a la parroquia de San Pedro, que aglutina en su nombre no sólo el ser la parroquia más 'playa' de toda la ciudad, sino que su edificio, un emblema de la bahía gijonesa, es uno de los de mayor tamaño de la ciudad, «aunque, realmente, engaña, porque su capacidad es inferior al templo de San Lorenzo, que es el mayor de Gijón, o al de San José, que le sigue de cerca», explica Fueyo.

En ese sentido, la parroquia de San Pedro del centro de la ciudad, ya que tienen idéntica advocación las de Monteana y Castiello de Bernueces, es, asegura el ex arcipreste, «la más pequeña del arciprestazgo, ya que es la que menos feligreses tiene asignados».

Y es que, en el centro de la ciudad son ocho (Corazón de María, Inmaculada, Begoña, San Antonio de Padua, San José, San Lorenzo Mártir, San Pedro Apóstol y la Basílica) las parroquias que buscan su espacio, a las que, en la división oficial (Centro, Sur, Oeste y Rural) el arciprestazgo incluye las de San Julián, en Somió, y la que hoy festejará su creación.

Cuatro iglesias y un cura

Tanta es la 'pelea' de las parroquias en el centro para ganar cuota de feligreses, que las parroquias más grandes de Gijón no corresponden a las que mayores templos tienen, las ya citadas de San Lorenzo o San José, sino que es, asegura Fernando Fueyo, «Nuestra Señora de Fátima, en La Calzada, la mayor parroquia de todo el arciprestazgo». La iglesia del barrio obrero por excelencia de la ciudad ocupa una 'pole' seguida de muy cerca por la parroquia de San Miguel, la de Pumarín, «que compite con La Calzada por feligreses. No la gana, pero las dos superan los 20.000 parroquianos».

Sin embargo, mientras barrios y centro de la ciudad tienen como protagonistas a los feligreses, en la zona rural el cura es la clave, que «dada la escasez que tenemos», tiene que multiplicarse, hasta el punto de que un mismo párroco, «el de Vega», tiene que llevar «cuatro iglesias: la suya, la de Baldornón, la de Fano, y la de San Martín de Huerces». Sin embargo «José Manuel puede con todo», como su tocayo de Caldones, «que tiene 94 años y ahí sigue, dando misa. Y que no falte».

ctuya@elcomerciodigital.com
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