
La idea partió de un grupo de amigos del político, los que se reunían con él todas las mañanas para tomar un vino en 'El Tizón', en la calle de Caveda, y celebrar una pequeña tertulia. Casi todos ellos personalidades conocidas: el propietario de la confitería Asturias, Ataulfo Valdés; el presidente del Centro Asturiano, Alfredo Canteli; el guitarrista Pepín Salazar; y el propio Linares, entre otros.
El proyecto lo concretaron el pasado 8 de septiembre y, dos días después, abrieron una cuenta en Caja Rural para recaudar fondos. Desconocen cuál será la ubicación definitiva de la escultura, pero ya han propuesto al Ayuntamiento una serie de lugares: la plaza de La Escandalera, la de Doctor Casal o la de Pelayo. Valdés ha pensado, incluso, en colocarla en la explanada en frente de la iglesia de San Juan, de la cual Riera «era muy devoto». El Consistorio, que ha dado su visto bueno al proyecto, no ha confirmado sin embargo qué espacio de la ciudad reservará a la estatua. Ésta costará en torno a 75.000 euros. Hasta ahora, calculan, han recaudado unos 7.000 euros de aportaciones. Ha puesto dinero el Real Oviedo, el Centro Asturiano y personas a título individual, entre ellas, el presidente de honor de Alsa, José Cosmen Adelaida, y el psicoesteta Ramiro Fernández. Los promotores esperan que el Ayuntamiento también contribuya.
Quienes lo conocieron dicen de él que era un hombre «popular y que no hay ni ciudadano ni autoridad pública que no lo recuerde con cariño». Por eso, la escultura representará a un Riera esculpido a tamaño natural y sentado en un banco. Allí esperará eternamente la llegada de alguno de los muchos viandantes, en una alegoría al carácter abierto y siempre dispuesto a la escucha que, afirman, tenía.
La visión del artista
Linares explica que el homenajeado ofrecerá una actitud de relax y contemplará la ciudad que tanto quiso y en la que tantos cargos ostentó. Fue Presidente del Centro Asturiano, presidió la Sociedad Ovetense de Festejos (SOF), formó parte del consejo del Real Oviedo, ocupó diferentes responsabilidades en el Colegio de Abogados de Oviedo y tuvo el bastón de mando de la ciudad entre 1979 y 1983.
La estatua, de la que por ahora sólo existen bocetos provisionales, permitirá a la gente sentarse junto a Riera, fiel a la concepción estética que mantiene su autor. El artista defiende que las obras escultóricas deben convertirse en «parte del mobiliario urbano y convivir» con los ciudadanos. Así llegan más fácilmente «al pueblo».
Dicha labor fue desarrollada a la perfección por Riera en vida. Centenares de personas le dieron el último adiós en la capilla ardiente que el Ayuntamiento instaló en su salón de plenos. La Casa Consistorial reunió a personas de derechas e izquierdas porque el cariño a Riera iba «más allá de las ideologías», sentencia Valdés.





