«-Gustaríame ser donante de órganos, pero el casu ye que no tengo uno sanu o mínimamente aprovechable.
-¿Ya t'oyí! ¿Qué me dices del hígado, capaz de soportar miles de litros de alcohol?... Teníes que donálu a la ciencia.
-¿Por qué no dones los tus güevos a Flanín El Niño, ho?»
«Aunque no creáis en los objetos voladores no identificaos, dire-vos que allá por los años 50, aterrizó uno en Porceyo a altes hores de la noche. De la nave salió un enano verde y cabezón que se dirigió a la primera casa que vio, la de Mirín el Gangosu:
-¿Pon, pon!
-¿Quién ye, ho?
-Mi venir de Marte
-¿De 'marte' de quién?».
«-Lo que más te envidio ye'l que seas nativu de Cimavilla.
-Pues de les muches virtudes que me adornen esa ye la menos meritoria. La cosa fue tan sencilla como que mi difunta madre andaba por allí fuera de cuentes, y yo no iba a dejála sola en un día tan señalau».
«-Lo que no acabo de explicame ye el que siendo como yes tan vagu madrugues tanto.
-Ye que así dispongo de más tiempu pa no dar golpe, bobín».
«-¿Cómo no voy a andar preocupau si el guaje mayor salióme drogadiztu?
-Pues nadie lo diría, viéndolu con tan buena planta.
-Hasta hay quien lu llama Tarzán.
-¿Veslo?
-Sí, pero resulta que lo dicen porque cuando no anda con el mono, anda colgau».





