
Fue sobre un camino de barro que atraviesa las conocidas como casas de Maximino Miyar, a espaldas de las naves industriales de Mora Garay. Según señalaron algunos vecinos de la zona, María Teresa I. L. habitaba, desde «no hace mucho tiempo», una pequeña caravana aparcada junto a los límites del polígono y protegida tan solo del resto del mundo por el aislamiento de su ubicación y por un perro con caseta de madera.
Los vecinos de las escasas viviendas próximas a la caravana, lindantes con el perímetro acordonado por la Policía, ni siquiera acertaban a nombrar a la mujer y evitaban explicar lo visto en la tarde de ayer.
Según informó la Policía, el cuerpo sin vida de María Teresa fue encontrado por su compañero sentimental a las 18 horas, a unos treinta metros de la puerta de la caravana. Aunque tan pronto como se recibió la alerta en los centros de emergencia partieron hacia el lugar los servicios médicos, cuando llegaron no pudieron hacer ya nada para salvarla. Confirmado el fallecimiento, se puso el suceso en conocimiento del juez de guardia, quien ordenó el levantamiento del cadáver en torno a las 20 horas y su traslado al Hospital de Cabueñes. En el centro médico se le realizó la autopsia para determinar con exactitud la hora de la muerte e intentar ayudar así al esclarecimiento de los hechos por parte de la Policía Judicial.
Según informaron posteriormente fuentes policiales,una patrulla inició poco después de los hechos la búsqueda del autor de los disparos a partir de la descripción del vehículo en el que presuntamente se dio a la fuga. En concreto, los investigadores podrían estar buscando a un varón como presunto homicida.
Al cierre de esta edición, no obstante, portavoces del Cuerpo Nacional de Policía señalaban que las indagaciones practicadas no habían permitido determinar aún de forma definitiva el móvil del asesinato.
Sin detenciones
Según ha podido saber EL COMERCIO, durante las últimas horas de la tarde agentes de la Brigada de Policía Judicial, adscrita a la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta, recabaron numerosos testimonios entre todas aquellas personas que pudieran aportar información decisiva sobre este crimen. De esta manera, se tomó declaración a quienes se encontraban cerca del lugar de los hechos en el momento en que se efectuaron los disparos y también a todas aquellas que hubieran tenido contacto con María Teresa I. L. a lo largo de la jornada.
Una de las primeras personas que prestó declaración ante los agentes fue el propio compañero sentimental de la fallecida. Al cierre de esta edición, según informaron fuentes de la Policía Nacional, no se había efectuado ninguna detención aunque proseguían las investigaciones.
Las casas de Maximino Miyar son un conjunto de viviendas dispuestas junto a la ribera del río Pilón, en las proximidades del apeadero de Feve y a unos trescientos metros de la iglesia parroquial de Tremañes. No muy lejos se ubica también un bar muy frecuentado por los trabajadores del polígono y vecinos de la parroquia, si bien los presentes aseguraban no haber oído durante la tarde más que «unos tiros a lo lejos».






