
EL INMUEBLE
El inmueble, que tiene su entrada por el número 2 de la calle de Felipe Menéndez, tiene un expediente urbanístico complejo. Desde hace años se encuentra en una situación de bloqueo que impide su salida edificatoria. Una parte es propiedad de la promotora Cascos, que es la que se encargará del plan de demoliciones, y otra parte sigue en manos de unos particulares que no llegan a acuerdos económicos para desprenderse de lo suyo.
Ante el riesgo de desprendimientos a la vía pública de algunos de sus elementos en peor estado, el Consistorio ha decidido no demorar más una intervención que consiste en vaciar el edificio y sujetar las fachadas catalogadas con estructuras especiales tanto desde el interior como desde el exterior.
Se trata de una operación de cirugía urbanística similar a la que en estos momentos se está acometiendo en un edificio de arquitectura regionalista asturiana en la confluencia de las calles de San Bernardo con Santa Elena.
Operarios de Cascos iniciaron ayer mismo las labores de apuntalamiento en la zona de los clausurados bajos comerciales. Aunque no existía peligro real de derrumbe, aseguraron fuentes de la promotora inmobiliaria, «sí parecía recomendable actuar cuanto antes».
El edificio en cuestión fue construido en 1904 y es una de las máximas representaciones de 'art-decó' en la ciudad diseñadas por el arquitecto municipal Miguel García de la Cruz, artífice también por ejemplo de numerosas edificaciones de la calle Corrida, el edificio de Correos y el Muro de San Lorenzo.
Tiene tres plantas y bajo. Uno de sus elementos ornamentales más representativos, unos dragones que sujetaban los balcones, se perdieron hace un cuarto de siglo. Otro de los desperfectos que ha ocasionado el implacable paso del tiempo afecta al tejado, que está completamente hundido. El centenario inmueble acogió antes de clausurarse viviendas y diferentes negocios como una clínica dental, así como la consulta médica del doctor Luis Martínez de la Vega. Está catalogado como edificio protegido de tipo B.





