
Al hilo del endurecimiento de las sanciones, incluso con penas de cárcel para quien circule a más de 200 kilómetros por hora por autovía, de 180 por carretera y de 110 por ciudad, Manso Platero señaló que con la medida «se criminaliza» a los conductores y José Ramón Ibaseta confesó que «prefiero que me den formación e información, que castigo. Es verdad que los accidentes se han disparado, pero también lo es que la circulación ha aumentado tremendamente los últimos años».
También señaló el profesor de educación vial que «falta distancia de seguridad, atención al volante» y sobra «confianza en las posibilidades del coche», a lo que apostilló el abogado penalista que «si tengo un mal coche o las condiciones de la carretera no son buenas, tengo que adecuar la velocidad a las condiciones del vehículo». Y también se pregunta «¿para qué permiten coches que alcanzan los 300 kilómetros por hora, si después no los puedes utilizar?» Pero Ibaseta mantuvo que «la potencia bien controlada es buena».





