El peso de este insumo agrario varía mucho por tipo de cultivo y zona. Su coste representa alrededor del ocho por ciento de los consumos intermedios de las explotaciones agrícolas y ganaderas. Lo que no queda tan claro es que dicha subida se haya producido por acuerdo entre los productores nacionales, porque solo hay uno, Fertiberia. Serían los distribuidores, no los productores los que podrían ajustar con más facilidad los precios en destino. El precio de referencia se fija en los mercados internacionales, una característica del sector que dificulta la distribución a precios fuera de mercado. Si los precios fijados en España se salen de los intervalos del mercado mundial, los distribuidores aumentarían las importaciones.
Pero el asunto va más allá. El gas natural supone entre el sesenta y el ochenta por ciento del coste de fabricación del los fertilizantes. El gobierno español aprobó el pasado 28 de septiembre una orden ministerial que incrementa el precio del gas natural para la fabricación de fertilizantes. A comienzos de 2008 se habrá igualado al precio del gas para uso doméstico, lo que supone un alza en la tarifa para este tipo de industria del 75 por ciento. Hay que recordar que la Ley 12/2007 aprobada el pasado julio comprometía un statu quo de los precios hasta 2010. El acuerdo se ha roto sin previo aviso, con un tempo y una forma desacostumbrados; entre otros factores, porque la orden ministerial tiene menor rango que la ley que contraviene. Pero el problema no es solo para la industria. Ahora, los costes de producción de fertilizantes en España se van a disparar. En esta situación, Fertiberia puede asumir este elevado incremento del coste y perder márgenes, u opta por cerrar fábricas en España, con todo el efecto social y económico que ello implica. Dicha empresa podría deslocalizar las producciones y abrir plantas en otros países, como la que ya dispone en Argelia. En esta situación, la producción española se perdería y los distribuidores y agricultores quedarían a merced de las importaciones.





