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GIJÓN
Los residentes de Marbel destacan el trato "exquisito" de los trabajadores del geriátrico
La acusación particular pide para los responsables de la residencia, dos hermanas y sus padres, una pena de tres años y medio de prisión por los delitos de maltrato y abandono
10.10.07 - 18:37 -
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Los residentes de Marbel, que han testificado hoy en el juicio, han negado los supuestos malos tratos por los que la residencia de ancianos fue cerrada en 2005, a raíz de la denuncia presentada por una ex trabajadora y la Asociación de Personas Mayores Les Mariñes de Quintueles, quienes llegaron a afirmar que algunas de las personas mayores eran dejadas durante horas en el interior de una furgoneta, en el parking del supermercado Oblanca. Durante la vista de hoy, que ha quedado suspendida por la falta de un testigo, han declarado diez personas, la mayoría residentes o familiares de éstos.
Los testimonios, aunque en ocasiones no fueron claros al tratarse de personas mayores y que han pasado dos años desde que sucedieron los hechos, coincidieron en decir que el trato de los regentes de la residencia, un matrimonio y sus dos hijas, era "exquisito". De éstas últimas, que se dedicaban al cuidado de los residentes y a la limpieza de las instalaciones, se ha llegado a decir, por más de un testigo, que eran "cariñosísimas" y que parecían "las nietas de los ancianos".
También se ha desmintido que hubiera restricción de horarios de visita o que estuviera limitado el acceso a algunas zonas de la residencia, un chalet de planta baja con jardín. Asimismo, aunque no ha quedado claro el número exacto de residentes, sí se ha constatado que había más de lo solicitado en el permiso de apertura de la residencia. Los gerentes habían pedido autorización para siete personas, distribuidas en una cama triple, dos dobles y dos individuales. No obstante, el garaje fue reformado para acoger otra habitación triple.
Entre los testigos, han estado presentes los familiares de tres de los residentes. Todos ellos han coincidido en destacar que escogieron la residencia Marbel por el buen trato que parecían dispensar a los ancianos, por la libertad de horarios de visitas y por la limpieza. También se ha resaltado la comida, que era "buena" y adecuada para cada uno. Ninguno de estos testigos ha escuchado nunca quejas ni de sus familiares ni de los otros ancianos que estaban alojados en la residencia.
"Nunca vi ninguna cosa que me disgustara", ha dicho la hija de una residente. "La más disgustada y sorprendida con esto soy yo", ha añadido. La mujer a dicho que había sacado a su madre de Marbel al enterarse del caso porque no quería "publicidad", ha sentenciado.
A la residencia acudía además semanalmente un médico para hacer las revisiones, un enfermero, y una terapeuta ocupacional, para realizar talleres con los mayores. Asimismo, los residentes estaban adscritos al centro de salud de Somió, a donde eran llevados en coche por el propietario de la residencia cuando tenían que acudir a realizar alguna prueba.
Tan sólo ha habido una queja de los residentes que testificaron, pero fue referida a que no le habían devuelto la fianza de 900 euros tras el cierre de Marbel . "Quien pensaba que iba a pasar esto, ni por la imaginación", ha apuntado sobre la denuncia y el posterior cierre.
Respecto a las acusaciones, los residentes que testificaron no se han puesto de acuerdo en si se llevaban a tres de las personas mayores que vivían en la residencia en furgoneta, una de las bases de la denuncia. Una de las testigos ha dicho que le "extrañaba" ver que siempre iban los mismos en la furgoneta, aunque ha dicho que pensaba que los llevaban al médico.
También otro de los residentes, uno de los que dormía en la habitación hecha en el garaje, ha señalado que veía cómo iban otros compañeros en furgoneta con el dueño de la residencia, aunque desconocía dónde iban. Este ha negado además que la puerta de su habitación fuera cerrada desde fuera por los responsables de la residencia, de los que ha dicho, siempre ía recibido "un buen trato" y le ayudaban a pincharse la insulina. Incluso ha dicho que la comida allí era mejor que en otras residencias en las que había estado.
Otro de los testigos que ha declarado hoy ha sido el encargado del supermercado Oblanca, a donde, supuestamente, eran llevados en furgoneta a los ancianos. El hombre ha indicado que había visto en el parking en dos ocasiones la furgoneta con los mayores dentro, pero que no le había dado más importancia hasta después de que saliera a la luz pública la denuncia.
También ha dicho no recordar que hubiera hecho algún comentario a sus compañeras de trabajo sobre el asunto antes de que fuera conocido el caso. Tampoco ha podido confirmar cuánto tiempo estuvieron los ancianos solos en la furgoneta. Además, en muchas ocasiones los residentes de Marbel estaban en la cafetería de Oblanca, aunque no ha podido precisar si estuvieron alguna vez desatendidos.
Por otro lado, la médico forense que ha declarado, ha certificado que las tres personas mayores -dos hombres y una mujer-- que supuestamente dejaban durante horas en la furgoneta no estaban aptas para declarar, debido a su "deterioro cognitivo". No obstante, salvo en el caso de Samuel García, de 50 años y con demencia senil, del que había informes anteriores, en los otros dos residentes no ha podido confirmar si antes de noviembre de 2005, fecha en la que realizó el estudio psicológico, qué grado de demencia senil padecían.
La de hoy ha sido la segunda vista del caso ' Marbel ', en cuya primera sesión ha declarado una ex empleada de la residencia. Esta han mantenido su acusación de que había malos tratos en la residencia. También unas empleadas del supermercado han dicho que los ancianos pasaban horas en la cafetería, y que habían llegado a beber agua de los ceniceros. El juicio, que iba a finalizar hoy, ha tenido que ser suspendido al faltar una de los testigos de la defensa, familiar de uno de los residentes, Vicente Peralo, al que, según la denuncia, lo tenían siempre en un sillón.
La acusación particular pide para los responsables de la residencia, dos hermanas y sus padres, una pena de tres años y medio de prisión por los delitos de maltrato y abandono. Por su parte, la Fiscalía no presentó cargos al sobreseer el caso tras no apreciar ninguna irregularidad que pueda ser sancionada penalmente, aunque no descarta que sí la haya desde el punto de vista administrativo. La defensa mantiene la inocencia de sus clientes
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