DESEMBALAJE
En 5.000 metros cuadrados se mostrarán 36.000 piezas, la mayoría «con una antigüedad mínima de 40 años», aunque también las habrá que superen los cien. Estarán distribuidas por los 82 expositores participantes. Así, señaló, «se mantiene, igual que el año anterior, al 100% de ocupación». También explicó que cada vez más entidades piden participar y que, en esta ocasión, la lista de espera es un 30% mayor que en la anterior.
El desembalaje es un concepto francés que proviene de los siglos XIX y XX cuando los anticuarios compraban productos baratos para luego restaurarlos y volverlos a poner en el mercado y que, con los años ha evolucionado hasta convertirse en ferias como ésta.
Procedencias
Los anticuarios que mostrarán sus piezas en Gijón proceden sobre todo de Cataluña (24,72%), Asturias (22,47%), Madrid (15,11) y la Comunidad Valenciana (10,11%). Muñiz resaltó el «mayor carácter internacional» de los participantes y aprovechó la ocasión para mostrar su satisfacción por el incremento que se ha dado en los últimos años en la venta de antigüedades en Asturias y Gijón, donde recordó que anteriormente «no había esta tradición».
Este año, se rendirá un especial homenaje a la máquina de escribir. Para ello, se expondrán once piezas, la más antigua una Barlock, de 1890, gracias al reconocido anticuario catalán Francesc Escala.
Muñiz apuntó finalmente que esta feria es «una de las mejores que hay desde el punto de vista de afluencia e interés que despierta». Considera que se encuentra en su «madurez» y que «hay un equilibrio entre oferta y demanda», por lo que descarta la necesidad de ampliar su espacio.





