
La victoria en Tarragona -una cancha gafe para el equipo gijonés en las últimas temporadas- sirvió no obstante para consolidar un poco más la vitola del equipo que entrena Jorge Elorduy de máximo favorito para el ascenso directo, ya que el conjunto catalán no deja de ser el que primero descendió a esta categoría y, aunque renovado en sus plantilla de jugadores, es de los llamados a estar arriba en la clasificación y, por supuesto, uno de los fijos en las eliminatorias por el ascenso al término de la temporada.
Matt Kiefer y Brandon Wolfram volvieron a ser los máximos anotadores del conjunto gijonés y los dos más valorados, por lo que se mantendrán una jornada más al frente de los rankings de la categoría en el aspecto anotador y reboteador, aunque también cabe señalar que Brandon Wolfram todo lo quiso para él ante su ex equipo, ya que falló el último lanzamiento del partido, lo que dio paso a una prórroga que lo único que supuso fue iniciar un poco más tarde el regreso a Gijón.
Pero el Farho Gijón no sólo vivió en Tarragona de la aportación de sus jugadores americanos. Adrián García también jugó un buen partido, pero mención aparte cabe la actuación de Rubén Suárez. El base gijonés se despachó con 13 puntos y 3 rebotes, a los que añadió otras tantas asistencias y nueve personales forzadas, para sumar 16 puntos de valoración. Un partido completo.
El Farho Gijón vivirá otra semana instalado en los puestos de privilegio de la tabla clasificatoria, a la espera del regreso al Palacio de Deportes de Mark Bigelow. Llegará con el Santa Pola, un equipo muy renovado, con la inclusión a última hora del argentino Matías Ibarra y el pivot (2,12) Chris Holm, quien sustiuye a Zach Andrews, lesionado en una rodilla y que estuvo a punto de fichar por el Farho Gijón.





