
La nueva comisión organizadora de los festejos, integrada en su totalidad por gente joven residente en Pinzales, está más que satisfecha con la amplia respuesta que ha tenido en el pueblo el programa que se ha desarrollado en una carpa, en el prau de la fiesta, desde el pasado jueves.
El éxito de participación en las actividades les anima a perpetuar la tradición festiva que se vio interrumpida en 2006 por falta de personas que cogieran las riendas.
«Estamos muy contentos. Se ha partido de cero y la gente se ha volcado con nosotros de forma increíble», agradece Sergio Ibargüen, vocal de la comisión organizadora de las fiestas del Pilar. Además de los vecinos de Pinzales se acercaron hasta la carpa festiva los de los distintos barrios de la parroquia de Cenero y de otras colindantes.
El tiempo también fue un gran aliado para este grupo de jóvenes en su prueba de fuego festiva, ya que el agua no hizo acto de presencia. Por el día lució el sol y el frío sólo obligó a abrigarse para disfrutar del jolgorio nocturno.
El programa festivo arrancó el jueves con el campeonato de tute y parchís. Unas veinte personas se inscribieron en cada modalidad y estuvieron jugando desde las ocho de la tarde hasta más allá de las seis de la mañana.
El día grande festivo se celebró el pasado viernes, con la tradicional misa en honor de la patrona de España oficiada por el párroco de Cenero Albino Laruelo, los bailes asturianos y una sesión vermú. Por la tarde hubo descanso de actividades, que se retomaron con fuerza al anochecer con una 'gran callada' a precios populares en la barraca de la fiesta.
Tiro con gomeru
Los comensales desbordaron todas las previsiones de la organización, que tuvo que despachar 400 raciones de callos, «casi el doble de lo calculado inicialmente». Una vez llenado el estómago, los vecinos de Pinzales calentaron la gélida noche a ritmo de baile durante casi cinco horas al son de la orquesta 'Pasito Show'.
Ayer recogieron el testigo el campeonato de tiro con gomeru y los juegos infantiles, en que participaron medio centenar de chiquillos de todas las edades. Luego los adultos parecieron contagiarse de la diversión de los pequeños y también disfrutaron de juegos tradicionales como el de las sillas. El concurso de tortillas, con más de una quincena de inscritos, puso la nota culinaria al día festivo, que culmino con la última verbena amenizada por Óskar Show y la entrega de premios a medianoche a los ganadores de los distintos concursos.
En esta edición, que ha dado paso a un año completo de ausencia festiva, no se ha celebrado, sin embargo, el desfile de carrozas de la Pilarica, una de las atracciones estelares de los tradicionales festejos de Pinzales, 0con sus vehículos estrafalarios de otros años.





