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GIJÓN
Defensores de las olas
La organización internacional 'Save The Waves' visitó esta semana el Principado para comprobar los efectos en el mar de la construcción del superpuerto y del proyecto de dragar la ría de Villaviciosa
14.10.07 -
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Defensores de las olas
A PIE DE MAR. Will Henry, a la izquierda, el surfista James Pribram y el cámara Vince Deur, detrás, en San Lorenzo. / J. PAÑEDA
Son amantes de las olas. Auténticos apasionados de los buenos 'rompientes'. Recorren el mundo -de costa a costa- estudiando y analizando las alteraciones que provoca la acción humana en el entorno marítimo. Su pasión por el mar nació a través del surf. Sobre una tabla. Fue una atracción sin retorno. Un vínculo que defienden por medio mundo.

El proyecto de dragar la ría de Villaviciosa, para aumentar el número de amarres en el puerto del Puntal, y la construcción del superpuerto de Gijón arrastraron hasta la costa asturiana a Will Henry, James Pribram y Vince Deur, tres californianos que representan a 'Save The Waves', una organización internacional, cuyo objetivo es conservar y proteger las olas y educar a la gente sobre su valor.

Su postura puede parecer, a priori, una reflexión muy 'espiritual'. Una finalidad alejada de la realidad económica. No obstante, esta plataforma defiende, al margen de sus principios, que una buena ola atrae a muchos turistas y no sólo a gente relacionada con el mundo del surf. En esa línea, Henry, fundador y director ejecutivo de la organización, subraya que «hay sitios como Haway, Indonesia o, incluso, Mundaka (País Vasco), donde las olas son muy famosas y repercuten, directamente, sobre la economía. Pueden llegar a ser una forma de vida para una comunidad».

Camisa y pantalones de corte normal. Parece un hombre de negocios. Todo muy cuidado. Su aspecto se aleja bastante de la estética de los surfistas, aunque es un gran aficionado. Will Henry es el único de los tres que habla español. Se expresa muy bien, aunque su acento le delata. Sus ojos han visto muchas veces, como la acción del hombre modificaba el paisaje: «No es justo para la gente que disfruta del mar. Destruyen lugares fantásticos». Todo se vuelve inerte. La naturaleza se transformaba en algo artificial.

Por eso, las acciones que se están desarrollando a lo largo de la costa del Principado han activado todos sus sensores. «Rodiles es una playa muy bonita y una ola muy buena para practicar surf. Sería una lástima que se cambiara porque, además, ya tienen un puerto que funciona», advierte con cierta tristeza uno de los fundadores de 'Save The Waves'.

La niebla de Gijón

Mientras repasaba sus notas en un ordenador portátil que le acompaña en el viaje, Henry miraba al cielo. Gijón pasó casi toda la semana 'encapotado', una circunstancia que dificultó su trabajo. «No pudimos ver mucho de la playa por culpa de la nieblina. Es una lástima porque la ciudad es muy bonita», declara Henry.

Llevan muchos kilómetros en el equipaje. Nueva Zelanda, Canarias, Portugal, Madeira, Chile y México son algunos de los destinos que han visitado en los últimos meses. Escenarios marítimos de gran belleza, en donde se están llevando a cabo acciones similares a las de Rodiles o Gijón.

Su viaje se enmarca dentro de la realización de un documental para el canal estadounidense 'Fuel TV'. Pretenden mostrar a la gente, a través de imágenes, los daños que produce el hombre en las costas. James Pribram es el surfista que protagoniza el reportaje y Vince Deur el cámara que se encarga de recopilar los 'recuerdos' audiovisuales. Las playas de Gijón y Villaviciosa formarán parte de este documental, que reza bajo el nombre de 'Eco-Warriors'.

Relacionan el caso de Rodiles con el de una zona que hay en Nueva Zelanda llamada Whangamata. «Las olas son muy parecidas y también existe un plan para dragar y aumentar el puerto porque hay mucha gente que tiene barco, pero es que la mayoría de ellos no viven ni allí», señala al respecto el director ejecutivo de 'Save The Waves'.

El gran 'culpable'

Lógicamente, la palabra 'dinero' se repite, constantemente, cuando se mencionan las causas que llevan al hombre a realizar estas actuaciones. «Vengo de una familia que tienen una gran tradición en los negocios y, por eso, entiendo perfectamente las motivaciones económicas. Además, soy consciente de que no podemos protegerlo todo, pero nos gustaría que nos escucharan», explica Henry.

Defienden el diálogo y las investigaciones científicas previas a la ejecución de un proyecto como el de la playa maliaya. No quieren crear problemas, únicamente soluciones y puentes de entendimiento.

Japón y Marruecos serán los próximos destinos de estos defensores del mar. Las olas los han arrastrado hasta el Cantábrico y ahora la marea se los lleva de nuevo.
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