
A Colombres llegaron aficionados de toda Europa, muchos de ellos británicos. Era el caso de Jackie y John, de la localidad inglesa de Southampton. Con un grupo de 60 amigos se embarcaron en el ferry y, desde Santander, condujeron su BMW F-800 hasta la localidad ribadedense. O el de Allan, Glyn, John y Dai, un grupo de Gales, de la localidad de Pembrokshire, que hizo lo propio con otros cuatro compañeros de afición. Hasta hubo quien recorrió «cerca de 500 kilómetros» en su Honda 500 XLS para acudir a la cita, como Decoufley, que vino desde la ciudad francesa de Orthez.
De toda España
Pero también había asturianos, cántabros, vascos, madrileños, catalanes, andaluces Hasta estaba representado el Vintage Motorcicle Club, el más importante del mundo, que invió a los organizadores del club Pistón a hacerse socios del mismo, convirtiéndose en la primera agrupación española que lo consigue.
Todos juntos disfrutaron de una exposición de motos de la Isla de Man, de un mercadillo de recambios, de las rutas por la comarca y, como no, de la descomunal paella que preparó Vicente Quintana, de Santander, que dio «para repartir más de 1.000 raciones». Unos 300 litros de agua, 35 de aceite y 115 kilos de arroz acompañaron a los 125 kilos de carne, 50 kilos de marisco, 60 de verdura y otros condimentos que llenaron la enorme paellera.
El que quería, podía hacerse en el mercadillo con pegatinas, cascos, chupas de cuero Hasta comprar una IZH-49 de fabricación rusa con sidecar por 3.600 euros, réplica de la DKV alemana. O una BMW R-27, fabricada en la República Democrática Alemana.
Colombres se transformó en un reino dominado por las dos ruedas y, los aficionados, pudieron admirar en la exposición fotos y recreaciones de marcas como Dot, Norton, Triumph, Douglas, Moto Gucci, DKV, Gilera, Derbi Nombres míticos que despertaban la admiración de los aficionados.
También se podían hacer una foto o un poster con su vehículo para llevárselo de recuerdo. Miles de personas se pasaron por la capital de Ribadedeva para admirar en directo el despliegue motero que se ha convertido en la principal cita de este tipo del Oriente asturiano y en una de las más características de la región. Son ya veinte las ediciones y la del año que viene, aseguran, «será mucho mejor».





