
Los primeros negocios que añadieron la oferta de wifi como un servicio adicional a sus clientes fueron los hoteles, movidos por las necesidades de conexión permanente de muchos de sus usuarios, en su mayoría congresistas o empresarios que participan en diversas reuniones en la ciudad. En el hotel Quinta Duro, por ejemplo, reconocen que la instalación de una red inalámbrica «es infinitamente más cómodo y más barato que cablear todas las habitaciones». En este hotel llevan ya tres años ofreciendo wifi de acceso gratuito a todos sus clientes en cualquier punto del edificio.
En lo que se refiere a cafeterías José Gago, propietario del Café Xpresso Republic de la calle de Covadonga, se autoproclama como «pionero» en la oferta de wifi. «Viajando por otras ciudades vimos que muchos locales como el nuestro daban este tipo de servicio», explica. No obstante, y para evitar la picaresca que va asociada a una tecnología a la que es difícil poner barreras -«alguna vez se ha parado algún coche delante para conectarse aprovechando nuestra señal» - sus responsables han optado por encriptar el acceso a la red, de forma que es necesario solicitarles una contraseña antes de conectarse a la red. Todo ello gratis, no obstante.
Velocidad similar
Vanesa Misa, encargada de la cafetería Bluesky explica que desde que instalaron una red wifi para sus clientes, hace cinco meses, han visto usarla a todo tipo de personas. Quienes tomen alguna consumición en este local pueden conectarse de forma libre «sin límite de consumo» a internet. La velocidad, similar a la que se puede obtener en las conexiones con cable, sólo se ve limitada por el número de personas que hagan uso de la red al mismo tiempo. El café Bariloche, en la plaza del Parchís, funciona con uno de los dispositivos wifi más potentes del mercado, según reconoce su propietario, Pepe Abad. La céntrica ubicación de esta cafetería hace que la conexión inalámbrica sea un dispositivo muy solicitado por sus clientes. «Empezamos por aventura, porque cada día venía más gente de fuera con maletines y ordenadores. Una vez me preguntó un hombre de unos 80 años si teníamos wifi».
La utilización de redes wifi, no obstante, no conlleva siempre gratuidad. Algunos establecimientos de Gijón, principalmente hoteles, trabajan a través de acuerdos con las operadoras de comunicación, que ofrecen conexiones de pago. En estos lugares, conocidos como 'hotspots', los huéspedes pueden comprar en recepción una tarjeta o abono que da derecho a un determinado tiempo de uso, previa introducción de un código PIN en el momento de conectarse a internet.
Más allá de la oferta empresarial -y de la apropiación pirata de la señal de otro usuario- existen otras fórmulas de conexión inalámbrica fuera del domicilio, como por ejemplo las comunidades de usuarios. Estas alianzas consisten, fundamentalmente, en la cesión libre de la señal de wifi al espacio público, para que pueda ser utilizada por otros miembros de la misma comunidad. A cambio, se obtiene conexión en cualquier punto próximo a la vivienda de otro usuario de la comunidad.
Extensión por la ciudad
Mientras las iniciativas empresariales e individuales avanzan, la oferta pública pone sus vistas a medio plazo. Así el Ayuntamiento de Gijón tiene intención de extender redes wifi que den cobertura a toda la ciudad, si bien sólo permitirán acceso gratuito a las páginas municipales, mientras que el resto serán de pago. Este mismo año ya será posible probar este proyecto en la Casa Consistorial y la Antigua Pescadería, y en 2008 el plan se extenderá a centros municipales y bibliotecas.
Otro proyecto ambicioso es el de la Universidad de Oviedo, que desde este año ofrecerá conexión inalámbrica gratuita en las principales zonas del campus de acceso libre para todos los miembros de la comunidad universitaria. Simplemente será necesario introducir una contraseña, que será la misma ya usada para otras operaciones por internet como la matriculación. Según explicó la vicerrectora de Campus e Infraestructuras, Isabel Viña, la intención es que en el futuro se vayan ganando más espacios para permitir la conexión inalámbrica desde cualquier punto del campus, incluidos los jardines y otras zonas al aire libre.





