La agrupación de vecinos reclama al Ayuntamiento que controle las licencias que otorga para permitir el paso de este tipo de vehículos. Por su parte, Faustino García (Tino Venturo), concejal de mantenimiento urbano y rural explica que «cuando se conceden este tipo de permisos, existe un compromiso por parte de la empresa de dejar las vías por las que se le permite circular como estaban anteriormente».
Además, el edil señala que, por norma general, el Consistorio marca una fianza y si se produce algún desperfecto y los responsables no lo reparan la cuantía de esa fianza se utiliza para subsanar los desperfectos que se hayan producido.
Bárcena no entiende cómo no existe un mayor control del tipo de vehículos que circula por Caldones y culpa tanto a las empresas subcontratadas por parte de Empresa Municipal de Aguas (EMA) como a particulares. «Tras el saneamiento, se realizó una acometida por parte de los vecinos en San Pelayo y en vez de asfaltar para que quedara como estaba antes dejaron el firme de hormigón», explica la presidenta vecinal.
Pero en la lista de reclamaciones no están sólo el barrio de San Pelayo. Según señala, los particulares también tienen culpa. Un ejemplo es lo que ocurrió en el camín de la Figarina, que quedó destrozado tras las obras de un vecino o lo que pasó en la Llomba, que no sólo estropearon el firme si no que tiraron distintos muros».
María Jesús Bárcena se queja de que la situación ha empeorado en los últimos dos años, ya que según dice, «antes, para llevar a cabo las distintas obras utilizaban camiones más pequeños y menos pesados».





