
Una mirada a los estudios que se cursan en el campus gijonés refleja con claridad que las preferencias de los alumnos que se matricularon este año por primera vez se decantan manifiestamente por la Ingeniería Industrial. De hecho, la superior, la que se imparte en la Escuela Politécnica, registró este año un incremento de estudiantes del 33%, que le hizo pasar de los 119 alumnos de 2006 a los 158 de 2007. Con ello logra recuperar su imagen y sus niveles habituales de matriculación, toda vez que el curso pasado no fue un buen curso para la Politécnica. No sólo llegó a sus números más bajos en Ingeniería Industrial, el buque insignia del campus gijonés desde su creación, sino que los jóvenes estudios de ingeniero de Telecomunicaciones sufrieron un fortísimo revés al bajar de 90 a 56 alumnos en un sólo año. Este curso, la reina de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) no ha sufrido especialmente, si bien tampoco se ha repuesto del varapalo del año pasado. Hasta el momento, a dos días del final del periodo de matrícula, que tenía que haberse cerrado la pasada semana pero que la Universidad de Oviedo ha retrasado hasta mañana, en clase están 51 alumnos, cuatro menos que en 2006, pero que constituyen un número al menos estabilizado de matrícula.
La Ingeniería Informática superior, la tercera pata de la escuela, vive al margen de estos vaivenes, protegida por su carácter de titulación de segundo ciclo, o lo que es igual, que sólo pueden acceder a ella los alumnos que hayan terminado otras carreras medias, en este caso fundamentalmente Ingeniería Técnica Informática. En cualquier caso, tiene un numerus clausus de 121 alumnos y nunca se ha visto afectada por la falta de demanda.
Caso diametralmente opuesto al de las ingenierías técnicas informáticas en Gestión y Sistemas, las dos especialidades que se pueden estudiar en Asturias. Llevan años perdiendo el favor de los alumnos y continúan bajando. Este curso, de hecho, han protagonizado la caída más fuerte de estudiantes de todo el campus, con un 40% menos de matrícula que en 2006. Especialmente Informática de Gestión, que, si ya tenía pocos alumnos con los 21 del curso pasado, este año no pasa de 16, en un cada vez más peligroso camino descendente, sobre todo si se tiene en cuenta que en Oviedo hay otra escuela que imparte los mismos estudios, si bien con distintos contenidos. La rama fuerte de Informática, la de Sistemas, no llega al medio centenar de matriculados: concretamente 45, 23 menos que los 68 del curso pasado.
Y la Ingeniería Técnica en Telemática lleva el mismo camino. La hermana menor de Telecomunicaciones sigue perdiendo también alumnos y en la misma proporción que la ingeniería informática de Sistemas. De 68 alumnos en 2006 ha pasado a 45 en 2007, un fenómeno que nadie sabe explicarse no sólo por la supuesta demanda de las empresas de telecomunicaciones, sino también por la tradicionalmente mejor salida laboral que suelen tener las ingenierías técnicas sobre las superiores.
Dominio de Industriales
El otro elemento que apuntala el dominio de los estudios industriales es el hecho de que la otra escuela de ingeniería del campus, la técnica, continúa aportando, como siempre lo ha hecho, el mayor número de alumnos al conjunto universitario gijonés. En el primer curso de sus especialidades de ingeniería Mecánica, Electrónica, Eléctrica y Química, aglutina 441 estudiantes, frente a los 330 de la Politécnica con sus tres titulaciones, pero este año ha remitido su matrícula en todas ellas, a excepción de la Ingeniería Técnica Electrónica, que, curiosamente, había sido la única que en 2006 había perdido alumnos. Con su incremento de 78 a 95 estudiantes, lo único que en cierto modo ha hecho es recuperar su estatus habitual, toda vez que de siempre ha sido una de las especialidades preferidas por los estudiantes..
En el caso contrario se encuentra Mecánica, la aglutinadora de todos los sueños de crecimiento de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial. Tiene la matriculación más elevada de todo el campus, 193 alumnos que podrían ser 200 al término del periodo de matriculación, pero que son 43 menos, un 14%, que los 239 del pasado año. No obstante, no es menos cierto que el tirón mecánico del pasado año resultó inusual y obligó al equipo directivo de la escuela a forzar más allá de las normas la admisión de alumnos. Las otras dos especialidades también registran reducción de matrícula. La Ingeniería Técnica Eléctrica bajó de 106 alumnos de primer curso a 92 y la Química de 85 a 61, si bien se mantienen en niveles más que aceptables en un momento en que el repunte demográfico universitario apenas empieza a vislumbrarse.
La caída de Turismo
La aportación al campus de las ciencias sociales, es decir, la Escuela Universitaria Jovellanos, con sus titulaciones en Ciencias Empresariales, Turismo y Gestión y Administración Pública, apenas se hace notar ni por arriba ni por abajo en un conjunto eminentemente tecnológico. La única que ha aportado alguna novedad es Turismo, una carrera nacida con estrella y que en los últimos años no ha hecho más que crecer. Sin embargo, en esta ocasión le ha tocado sufrir la caída de matrícula que ya han vivido casi todos los estudios universitarios. Ha pasado de 180 a 160 alumnos en primer curso, número, no obstante, muy alejado de sus otras dos compañeras de escuela, toda vez que Empresariales no supera los 96 alumnos, dos menos que el año pasado, y Gestión y Administración Pública llegó solamente a 13, si bien es uno más que en 2006.
Con todo, el recinto universitario gijonés no es más que el reflejo del conjunto del país, donde la confusión reinante sobre el futuro de los estudios de grado y postgrado, especialmente en las ingenierías, no es ajena a la inestabilidad de las matriculaciones en estos ámbitos. De ahí, a juicio de algunos, que, a pesar de todo, la ingeniería industrial siga siendo vista como la que más oportunidades ofrece.





