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La mitad de los médicos que se especializaron en Asturias se fueron a trabajar a otra región
Las nuevas promociones se marchan a Galicia, Cantabria y Castilla y León, donde «las condiciones son mejores», dice el Simpa La escasez de personal impide que los centros de salud cubran sustituciones y bajas
18.10.07 -
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Los hospitales y centros de salud de la región no sólo están comenzado a sufrir, cada vez con mayor intensidad, los efectos de la falta de médicos, sino que, además, carecen de 'cantera' con la que poder garantizar la renovación de sus plantillas. Según advirtió ayer el Sindicato Médico Profesional (Simpa), los facultativos que se forman en Asturias «acaban emigrando» de forma masiva. Este año, sin ir más lejos, más de la mitad de los 90 MIR que finalizaron su periodo de formación en Asturias (cuatro años de rotación por hospitales y centros de salud) marcharon a trabajar a otras comunidades autónomas.

Galicia, Cantabria y Castilla y León son los principales puntos de destino de las nuevas promociones de médicos que, pese a formarse en la sanidad asturiana, eligen iniciar su periodo laboral fuera de la región. ¿El motivo? Diversas fuentes consultadas (Simpa, Colegio de Médicos y sociedades científicas) coinciden en el diagnóstico. El Servicio de Salud del Principado (Sespa) ofrece condiciones laborales y económicas por debajo de las que ofertan la sanidad pública de las comunidades vecinas. José Manuel Martín Gutiérrez, responsable de Atención Primaria del Simpa es muy claro: «Mientras en Asturias se hacen contratos de semanas e, incluso, de días, en Galicia y en Cantabria ofertan desde hace tiempo contrataciones de hasta un año».

Pero la diferencia no sólo estriba en el tipo de contrato, sino también en los sueldos. Un médico que inicie su carrera profesional en Galicia o en Cantabria tendrá una nómina cercana a los 3.000 euros mensuales, incluidas las guardias. En Asturias, sin embargo, no pasaría de los 2.500 euros, «con suerte», apuntan fuentes médicas. Y es que el Sespa mantiene la hora de guardia más barata de toda la sanidad española: 13 euros. En Galicia una hora de guardia se abona a 19 euros, mientras que Cantabria y Castilla y León pagan 18 euros.

Las autonomías compiten

La sangría migratoria de los MIR ha llevado al Sespa a modificar, al menos en parte, la política de contrataciones que mantuvo a lo largo de los últimos años. De momento, los resultados son escasos, ya que no han impedido que este año y los anteriores también, acabaran marchando de la región más de la mitad de las nuevas promociones.

El Sespa busca ahora fidelizar a los futuros profesionales, antes incluso, de que finalicen su residencia. Varios de los médicos que se encuentran en su último año de formación ya han recibido ofertas de trabajo por parte del Servicio de Salud. El objetivo es evitar que estos profesionales acaban siendo contratados por otras comunidades autónomas, que al igual que Asturias sufren escasez de personal entre sus plantillas hospitalarias y que buscan por tanto nuevos fichajes entre los facultativos en formación de todo el país.

Incentivaciones

Además, desde el pasado mes de mayo, las gerencias de Primaria tienen autorización para poder mejorar las condiciones de trabajo que ofertan a los posibles candidatos. El Sespa, tal y como lo anunció el consejero de Salud, Ramón Quirós, en su comparecencia en la Junta el pasado lunes, está dispuesto a pagar dietas en concepto de transporte, alojamiento y manutención a los profesionales que tengan que ir a trabajar a áreas geográficas alejadas, como pueden ser los consultorios de Cangas del Narcea o Jarrio, para cuyas sustituciones ha habido muchos problemas.

Esta escasez de médicos, que ha llevado a Quirós a anunciar la contratación de facultativos extranjeros, ya está siendo mella en la sanidad asturiana. Este verano, por ejemplo, los centros de salud de Gijón, Oviedo y Avilés han tenido dificultades para poder cubrir sustituciones por vacaciones y bajas. En el Hospital Cabueñes, el servicio de Medicina Interna se ha visto obligado a reorganizar su sistema de guardias y muchos de los médicos que hasta el momento no realizaban este tipo de servicio han tenido que pasar a hacerlo.

Pero no es lo único. El Hospital de Jarrio no logra encontrar anestesistas que quieran ir a trabajar a este centro sanitario. Su plantilla es tan limitada que no puede ofertar la epidural entre las mujeres que dan a luz, ya que no dispone de los anestesistas suficientes para ello. Otro hospital afectado es el de Cangas del Narcea, donde las bajas en radiología son cubiertas en ocasiones por médicos que trabajan habitualmente en el Hospital Central, en Oviedo y que se desplazan hasta allí varias veces a la semana.

La situación se agravará aún más en los próximos años. La Consejería de Salud estima que en los tres próximos lustros, de aquí al 2022, se jubilarán 1.283 médicos, el 40% de la actual plantilla. Esta merma no podrá ser cubierta con las nuevas promociones, no sólo porque más de la mitad acaba emigrando a otras regiones, sino porque su volumen es bajo: poco más de un centenar de MIR cada año.

lfonseca@elcomerciodigital.com
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