-... A mí me gusta el puenting.
-¿Donde esté el rafting!
-Pues no veas el treacking.
-El windsurfing es mucho más auténtico...
Como quiera que el abuelete había comenzado a desperezarse por medio de movimientos de brazos y cabeza al tiempo que de su boca salían unos bostezos y gruñidos similares a los proferidos por los osos que despiertan del letargo invernal, el nieto mayor se dirigió a él con cierto sonsonete de malicia:
-¿Gústente les actividades de riesgo, güelín?
-No tanto como a ti, caracagá, que ya veo que practiques una llamada güeling.
-¿Eh, ho?
-Sí, bobín: una consistente en provocame pa que me levante y te aplauda la cara.
El escaso sentido del humor del aludido lo hizo adoptar un gesto mezcla de sorpresa y contrariedad, por lo que el propio Nolo, sonriente y ya despejado, quitó hierro al asunto con premura:
-Ahora sí que voy responder en serio a la tu pregunta: hay algunes actividades de riesgo que me gusten, y hasta hay una que todavía puedo practicar y continuaré haciéndolo hasta que la palme.
-¿Cuála, ho?
-El Sporting, porque siendo un incondicional como yo corres riesgos como perder la paciencia, perres, tiempu... Pero todo lo das por bueno a cambio de episódicos momentos de felicidad. Ye mismamente como estar casau, bobín.





