
518 PIEZAS
Por norma general la caza menor va a estar abierta hasta el día 31 de enero de 2008, aunque la campaña sobre el zorro se prolonga hasta el 20 de febrero.
Ahora bien, la caza menor ya no es lo que era hace apenas 30 años. Desaparecieron de la faz de la tierra liebres y perdices, y la presencia de la arcea, también llamada becada, sorda o chocha perdiz, cada día es más testimonial.
¿Cuál es la salud de la caza menor en la comarca? Los escasos cazadores que persisten en la afición tienen que conformarse con el sucedáneo de la paloma, las batidas contra el zorro -cada día más invadido por procesos de una sarna galopante- o en orientar sus disparos hacia faisanes, que una semana antes tenían cómoda residencia en las jaulas de una granja cinegética.
El cazador que hoy consiga apear diez arceas en la temporada puede llegar a convertirse en una persona objeto de culto.
¿Qué está pasando con el zorro? Una buena parte de la guardería de los cotos avisa del preocupante olvido de la especie y de la aparición de animales muertos invadidos por la sarna. El problema se detectó hace ya tres años y el tremendo bajón en el censo de raposos hay quien lo achaca a la invasión urbanística y al cambio de costumbres en el entorno rural. Aseguran que «faltan las gallinas», la pieza preferida para desarrollar un instinto básico.
«Soltar y matar»
Y ¿el faisán qué? Se trata de una volátil en la que se está confiando para la repoblación y en esa labor llevan algunos cotos desde hace más de un lustro. Para estos días están previstas dos sueltas en Llanes, con un total de 700 aves, y otras dos en tierras de Parres y Cangas de Onís, sobre 600 ejemplares. La mayoría de los cazadores consideran la actividad como un tratamiento de choque para que todos queden contentos sobre la modalidad de «soltar y matar».
Donde no hay problemas es en la caza mayor, cuya suerte tiene un recorrido inverso. Si hace 25 años apenas se cobraban 300 jabalíes en los diferentes lotes de la comarca, en el momento actual se superan los 1.500 verracos por temporada.
El abandono de los montes, la falta de presencia humana en la espesura, la abundancia de comida en el suelo, la ausencia de depredadores y el carácter prolífico del suido, convierten al jabalí en el principal objetivo de los rifles de los cazadores.
Los números de la caza mayor vuelven a ser espectaculares, hasta el punto de que en apenas 45 días 438 cerdos salvajes ya doblaron la rodilla. El corzo, el más pequeños de los cérvidos, se ha convertido en moneda de cambio al precio de 1.200 euros por rececho, y a los 64 abatidos en fechas recientes habría que sumar otros 200 fulminados en la primavera, por cazadores que en su mayor parte se desplazan desde Madrid y Andalucía.
Todos los concejos aportan su grano de arena y tan sorprendente resulta contabilizar 87 macarenos en los doce cuarteles del concejo de Piloña, como los doce gorrinos de los dos lotes de Ribadedeva.
¿Cuáles son las previsiones hasta febrero? Excelentes, porque se detecta la presencia de un elevado número de chones en el monte y a este dato habría que añadir que en pocos días van a comenzar las monterías en los concejos de Ponga y Amieva, dos santuarios que todavía no fueron visitados por la presencia de las jaurías.
Otro dato importante es el descenso del furtivismo, ante el nivel de vigilancia por la guardería.





