
Aunque las obras de reforma no han concluido, sí lo ha hecho la parte que le tocaba ejecutar a los propietarios de la carpintería La Sala. La constructora les prometió que les pagaría una vez finalizados, pero de eso ya han pasado tres meses. Como protesta, dos de los dueños de La Sala permanece encerrados desde el pasado lunes en la iglesia.
Sólo han cobrado la mitad de la obra realizada en el templo entre junio y julio y presupuestada en 18.000 euros, de los que sólo han cobrado la mitad. Aunque les contrató Construcciones Lobo, la factura está a nombre del Arzobispado de Oviedo. Los afectados decían que la institución eclesiástica les remitía el párroco, pero el Arzobispado niega este punto. El cura no tiene ninguna responsabilidad, defiende.
También entablaron contacto con el primer teniente alcalde, Agustín Iglesias Caunedo, quien, según aseguran, les prometió que cobrarían, algo que no ha ocurrido. Ayer, el concejal se desvinculó del pago. No obstante, se comprometió a mediar para conseguir que esta pequeña empresa de Arriondas, que vive del día a día, reciba el dinero. «Nosotros les ayudaremos», dijo. El edil ha manifestado que les llamará hoy para hablar del asunto.
Será el mismo día que los carpinteros anunciaron para comenzar una huelga de hambre. Tampoco descartan tomar acciones legales pero, de momento han decidido seguir este camino más drástico como medida de presión. Quien tampoco usara la vía judicial para echarles de la iglesia es el Arzobispado. «La iglesia es el banco de paciencia», afirma la institución. Insiste, no obstante, en que no pagará hasta que los trabajos estén terminados y enmarca la acción de los encerrados en un simple «intento por llamar la atención».





