En su juventud, tuvo varias intervenciones en nuestra plaza de toros de El Bibio como becerrista. Se presentó de corto el primero de mayo de 1949, con Praderito y Pepín Rosales, con reses de Prudencio Encinas, de Salamanca y fue silenciada su labor. Repite el diez de julio del mismo año, con reses de Ignacio Encinas, de El Espinar (Palencia) resultando cogido sin más consecuencias. Y por último el nueve de setiembre de 1951, con reses de Molero hermanos, de Valladolid y en un mano a mano con Iván Candosa, los dos de luces, en el que Alfonso cortó una oreja en su primero y saludó en el tercero.
Mantenía el gusano de la afición, pero últimamente había dejado de asistir a la plaza a ver sus corridas de toros, pues no encontraba aliciente en la actualidad. Reciban sus familiares la condolencia profunda y sincera por la irreparable pérdida.
Recibió cristiana sepultura el domingo en el cementerio de Ceares y ayer lunes se celebró funeral por su eterno descanso en la iglesia de San José.





