
Los vecinos no irán solos. «Nos acompañará un ingeniero especialista en energías ya que ninguno de nosotros es técnico, por lo que nos interesa mucho su opinión y que a su vez, los responsables municipales la tengan en cuenta a la hora de valorar si conceden o deniegan la reapertura de la gasolinera», comentó el presidente vecinal, y añadió: «Queremos que nos informen, por supuesto, pero sobre todo queremos que nos escuchen».
Los afectados tienen claro que lo primero es dialogar, pero barajan todas las posibilidades. «Estamos dispuestos a agotar todo tipo de vías. En el caso de que no nos tengan en cuenta, la gente está dispuesta a llevar a cabo movilizaciones e incluso no descartan llevar este asunto a los tribunales, si se reanudara la actividad».
Los afectados argumentan que las medidas a las que obliga la Consejería de Ambiente para la reapertura de la gasolinera no son suficientes, es decir, la sustitución de los actuales depósitos de hidrocarburos por tanques de doble pared y la descontaminación de la zona. «Esas medidas están muy bien, pero no son suficientes», explican los afectados. Y añaden: «Uno de los mayores problemas es que no existe una vía rápida por la que el camión de repostaje pueda salir en el caso de que se presente algún problema, ya que cuando viene a rellenar los surtidores no tiene espacio y debe de meterse en dirección contrario por la calle de Donoso Cortes».
Pero no es el único el único problema que señalan los vecinos. «Los surtidores están muy cerca de las calefacciones de las casas y por la calle la gente pasa fumando y hablando por el móvil, lo que está prohibido en todas las estacionar de servicio por el riesgo de explosión supone. Incluso las colas para repostar afectan al tráfico de la zona», argumentan.
Mientras tanto, los vecinos mantienen las banderas verdes en sus ventanas, como signo de protesta ante la ubicación de la polémica estación de servicio.





