"Una combinación de amor e ira", así ha definido hoy el escritor y Premio Príncipe de Asturias de las Letras, Amos Oz (Jerusalén, 1939), su sentimientos respecto a su país, Israel, al que considera su "patria y familia" donde ha ejercido una voz crítica con los gobiernos hebreos desde hace cuatro décadas.
Oz, que este viernes recibirá en Oviedo el galardón de las Letras 2007 en reconocimiento a su obra literaria y su "defensa de la paz entre los pueblos", se ha pronunciado en estos términos en una rueda de prensa que ha girado más sobre el conflicto entre de Israel y Palestina que sobre su propia obra literaria.
"Amo a Israel incluso cuando no me cae bien, incluso cuando tengo ganas de enterrarlo", ha señalado Oz al explicar que no mantiene una postura laica, sino que se siente "tremendamente vinculado" con el futuro de su país natal.
Considerado el mejor escritor israelí del momento, Oz ha reconocido que es un "poco difícil" ejercer de profeta "en un país en el que hay tanto negocio de la profecía", pero cree que a la postre habrá una solución y "habrá un país de Israel viviendo al lado de Palestina, en paz y convivencia".
En su opinión, la única alternativa es la creación de dos estados porque palestinos y judíos no tienen a otro lugar a donde ir y no se puede pretender que vivan "como una familia feliz porque son dos familias diferentes".
Aunque desconoce cuánto tiempo se tardará en alcanzar esa solución, el autor de "Donde aullan los chacales y otros cuentos" ha advertido que nunca infravalora "el poder de los fanáticos y extremistas" para interrumpir todo esfuerzo en favor de la paz.
En cualquier caso, se ha mostrado convencido de que en la actualidad quizás se estén haciendo por parte de palestinos e israelíes los "esfuerzos más fuertes que se hayan hecho en muchos años" para conseguir la paz.
Oz no ha tenido sin embargo ningún reconocimiento para el papel de EE.UU. en este conflicto, ya que, en su opinión "ha cometido muchos errores", y uno "colosal", como fue la invasión de Irak.
Para el autor de "Una historia de amor y oscuridad" es imposible imponer una democracia con pistolas, sino que debe "nutrirse, animarse y apoyarse" allí donde exista un "núcleo de sociedad civilizada y una clase media fuerte, sin la que no puede existir".
"En Oriente Medio es muy difícil implantar una democracia y de haber una forma de hacerlo, el camino no pasa por invasiones o soluciones militares, sino por una especie de Plan Marshall", ha asegurado este escritor y articulista que cree "firmemente" en las ayudas económicas para "animar y fomentar la paz" en la región.
Oz se ha mostrado también convencido de que hay una "posibilidad realista" de alcanzar un "alto el fuego" con Hamás, pero que, por desgracia, la paz "no es posible" con una organización "fanática y fundamentalista comprometida con la destrucción total de Israel".
Con libros traducidos a más de 30 idiomas, Oz ha saludado la decisión del Gobierno sueco de incluir en el currículo escolar su obra "Cómo curar a un fanático" para fomentar la tolerancia. "El fanatismo puede existir de muchas maneras y el Gobierno sueco ha hecho algo maravilloso al introducir este pequeño libro en las escuelas y abrir los ojos a los jóvenes para encontrar el peligro interno del fanático que todos llevamos dentro", ha señalado.
Enamorado del desierto del Negue, Oz ha reconocido que divide su vida entre una parte literaria, a la que dedica las mañanas desde que se levanta a las 5 horas hasta que echa una pequeña siesta y dedica el resto del día a la parte política y pública "para escribir artículos diciendo al gobierno que se vaya al infierno".
Esta división la lleva también a sus bolígrafos, uno para escribir sus libros, que intenta que no se conviertan en un vehículos de mensajes políticos, y otro para lanzar al Gobierno mensajes "directos y muy sinceros".