
Los trabajadores, entre ellos muchos ya despedidos y prejubilados, montaron relevos para impedir su salida. Con el mismo fin denunciaron ante la consejería, Delegación del Gobierno, Guardia Civil y Policía que la carga incluía bienes protegidos. De hecho, había piezas del modelo Naranco, uno de los históricos de la empresa.
Pero sus desvelos parece no sirvieron para nada. Tras tres días vigilando que se cumpliera lo que a su modo de ver es la legalidad, mostraron ayer decepción y desánimo. «Teníamos la esperanza de conseguir algo y no lo logramos», explicó Cruz López, miembro del comité de empresa, quien sugirió que con esta acción finalmente frustrada se pone fin a la lucha de meses.
Queda todavía la reunión con la junta de portavoces de los grupos municipales, que ayer quedó aplazada, y una reunión con la Consejería de Cultura. Como explicó Gabriel Gallardo, responsable de Comunicación de la Unión Comarcal de CC OO, concrete qué consideran son bienes BIC.
La declaración publicada en el BOPA el 17 de octubre considera como tal a «moldes, calcomonías y utillaje», pero, recordó, «Cultura dijo que se detallará a lo largo de la tramitación del expediente», ahora sólo incoado.
También alerto de la posible salida de calcomonías a la fábrica del propietario, Álvaro Ruiz de Alda, en Marruecos desde la planta que las elabora en Llanera. Ya advirtieron de la peligrosidad de los productos químicos que contenía el camión.
El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) levantó acta y lo indicó en un salvoconducto, tras la inspección del contenido del tráiler ayer por la mañana con la que dio respuesta a las diversas denuncias presentadas.





