
Sheila Pedregal, coordinadora de seguridad de la obra, indicó que se registraron dos accidentes considerados graves: una rotura en una pierna y otra en un brazo.
El objetivo de la prueba era comprobar los tiempos de respuesta ante una emergencia, así como la coordinación con las distintas entidades que intervienen en un salvamento, en este caso Sasemar, Guardia Civil, Capitanía Marítima, la UTE Dique de Torres y la propia Autoridad Portuaria.
El puerto tiene ya alguna experiencia, tanto de simulacros como de hechos reales, y sus responsables saben que los bomberos tardan apenas siete minutos en presentarse en las instalaciones de El Musel, por ejemplo. La proximidad del Hospital de Jove es otra ventaja que evita largos traslados terrestres.
Pero del ensayo nace la experiencia y ayer se intentó comprobar que cada pieza está donde debe estar en caso de accidente, para que toda la maquinaria de seguridad sea eficaz.
Paredes estrechas
El simulacro de ayer o, incluso, su misma preparación, sirvió para mejorar un aspecto de la seguridad en las obras del 'superpuerto'. Se trata de que los profesionales de la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar) advirtieron de que las paredes de hormigón que forman las celdas de un cajón fondeado son demasiado estrechas para poder manipular una camilla, de forma que a partir de ahora se habilitará una pequeña plataforma de 4 por 2 metros, en previsión de que lo que ayer fue fingido se pueda convertir en real.
Para la evacuación aérea, el «Helimer Cantábrico» fue requerido a las 12.23 horas, ocho minutos después de que supuestamente se produjera el accidente, ya que antes de movilizar al helicóptero se comprobó que el estado de los heridos no permitía otra alternativa.
Tan solo diez minutos más tarde (es obvio que el aparato estaba con la tripulación a bordo y listo para despegar, así que ese tiempo de respuesta no se puede considerar real), el 'Helimer' sobrevolaba el lugar del accidente y un rescatador descendió hasta donde se encontraban los supuestos heridos. Uno, en este caso un muñeco, porque la operación es peligrosa y la operativa no varía con una persona real, fue evacuado en camilla. El otro subió al helicóptero junto al rescatador, sujetado por un arnés. A las 12.46, el 'Helimer' inició la retirada.
El ensayo de hombre al agua fue aún más rápido. A las 12.47 se produjo la caída y tan sólo seis minutos más tarde el 'accidentado' y otra persona que se echó a la mar para ayudarle con un aro salvavidas, estaban ya a bordo de una embarcación de rescate.





