
Mientras Gore decía esto en Oviedo en los micrófonos de la COPE, Rajoy devolvía el golpe. «Hay otros que no han firmado Kioto -el gobierno de Clinton y Gore no llegó a ratificar el protocolo antes de dejar la Casa Blanca- y ahora dan conferencias», zahirió. El presidente del Partido Popular se declaró «defensor del medio ambiente», pero añadió que «no se puede decir a la gente que el mundo va a desaparecer y que aquí estamos en una situación de catástrofe ciertamente peligrosa»; en definitiva, «ni se puede ni se debe» transmitir una visión «apocalíptica» de la situación del cambio climático.
Gore, claro, no está en absoluto de acuerdo. En su rueda de prensa y en el posterior acto en Gijón repitió su mensaje con convicción y alguna ironía. El calentamiento de las temperaturas medias, el deshielo de los polos, la elevación del nivel del mar, los fenómenos climáticos extremos, la pérdida de biodiversidad... «no son sujeto de ideologías políticas», insistió. Ni de derechas ni de izquierda. Constituyen una «evidencia científica» en primer lugar. Y son, después, una «cuestión ética» que obliga a las actuales generaciones a legar a sus hijos algo mejor que un planeta en ruinas.
Durante ocho años de vicepresidencia, dijo, «comprendí las limitaciones de los políticos a la hora de afrontar problemas» como el cambio climático, incluso en una administración demócrata convencida. Así que no, no piensa volver a la liza electoral en su país, insistió, porque ve más útil trabajar por un cambio en la opinión pública de su país y que los ciudadanos empujen a los gobernantes a actuar para frenar el calentamiento global.
Víctimas
Controversias aparte, la desestabilización del clima ya tiene unas primeras víctimas claras. Quienes viven en latitudes heladas ven cómo los suelos se derriten por el alza de las temperaturas y malogran casas e infraestructuras. Quienes viven en tierras bajas al borde del mar ven cómo éste se acerca más cada día. Y los habitantes de latitudes tropicales temen peores ciclones cada temporada. «Como los huracanes 'Katrina', 'Wilma' y 'Rita', este último peor que el 'Katrina' aunque los medios de comunicación no le prestaron atención porque a Paris Hilton le pasaba algo ese día y estaban ocupados», ironizó. Todos estos fenómenos han acuñado ya la figura del 'refugiado climático', que serán millones si no se actúa, alertó Gore.
Sobre las críticas hacía algunas de las afirmaciones científicas que se recogen en su documental 'Una verdad incómoda', el que fuera vicepresidente de EE UU aseguró que «los hallazgos científicos han sido validados y demostrados». Así, agradeció que el equipo internacional de científicos, la IPCC, haya sido reconocido por su excelencia, porque recordó que ha trabajado mucho con ellos.
Al Gore manifestó sentirse «muy honrado» por poder recibir este galardón y aseguró que se «empleará a fondo» para demostrar que es merecedor del mismo. Además dijo estar encantado de poder visitar Asturias y de que su mujer y su hija mayor puedan acompañarle hoy en la ceremonia de entrega de los galardones.





