
El desacuerdo también llegó con los sueldos porque las condiciones de Orio eran mantener el 80% del mismo, mientras que el 20% restante iría en función de la productividad, el absentismo y las pérdidas, con lo que consideran que finalmente perderían esa cantidad al no estar «suficientemente clarificada».
Los trabajadores de Frío Vivo emplazaron al Grupo Orio ha realizar unos planteamientos «menos lesivos» para la plantilla, que «hacen imposible una negociación, aunque tenemos la esperanza de que modifiquen algunas de sus condiciones», espetó García. Así, los empleados esperan tener una reunión con el consejo de administración de la empresa madrileña antes del 5 de noviembre, que es la fecha tope que tiene la plantilla para decidir si acepta la compra de Orio.
En el caso de que no sea así, todo apunta a que la factoría de masa de pan congelada será liquidada, ya que parece no existir ninguna otra oferta «seria» para adquirir la planta.
Los problemas de Frío Vivo comenzaron a principios del mes de octubre, cuando el Grupo Orio, que tenía arrendada la factoría, decidió terminar su contrato desmantelando las instalaciones y dejando a los trabajadores a su suerte. Para no ser denunciados por abandono, los empleados decidieron continuar acudiendo a sus puestos de empleo desde entonces y cumpliendo con los turnos establecidos, a pesar de que acusaban una ausencia casi total de información sobre su futuro laboral, una situación que se alargó durante varias semanas.
Manifestaciones
Con este panorama, la plantilla decidió comenzar a manifestarse a principios de esta semana, con lo que decidieron cortar el acceso al polígono de Sotiello a la altura de Campomanes por espacio de media hora durante dos días. Tras estas movilizaciones, los trabajadores tuvieron oportunidad el jueves de conocer la propuesta que había exigido el Grupo Orio para adquirir la fábrica, lo que les enfureció aún más, con lo que decidieron trasladar sus protestas a Oviedo. La plantilla reanudará las movilizaciones el lunes.





