
La Sección Cuarta de la Sala de lo Penal tomó la decisión por dos votos contra uno, pero puso como condición inexcusable que la Administración Bush ofrezca garantías suficientes de que Al-Kassar no será condenado a muerte o que, de ser así, la pena no será ejecutada. La decisión de la sala contó con el voto discrepante de la magistrado Teresa Palacios, quien entiende que la solicitud estadounidense no debería de haber sido atendida porque se trata de «un delito simulado», ilegal en España. Considera que agentes de la DEA -agencia antidroga- se hicieron pasar por activistas nicaragüenses y engañaron a Al-Kassar, que aceptó el negocio.
La Justicia norteamericana acusa al traficante sirio de haber cerrado un acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la mayor guerrilla del país, para venderle armas por valor de entre 4 y 5,5 millones de euros con las que pretendían atentar contra personas e intereses de Estados Unidos. La DEA indica que el acusado, que fue detenido el pasado 8 de junio en el aeropuerto de Barajas, se comprometió a facilitar unos 8.000 fusiles de asalto, 500 pistolas, varios millones de cartuchos, dos lanzagranadas y un sistema de misiles tierra-aire para derribar helicópteros. Tras su arresto, la Audiencia Nacional ordenó el bloqueo de todas sus cuentas bancarias y autorizó el registro de su mansión de Marbella.
Diecisiete delitos
La demanda de extradición le imputa diecisiete delitos en grado de conspiración, entre ellos asesinar a agentes, ciudadanos y funcionarios estadounidenses, suministrar apoyo material y recursos a organizaciones terroristas, obtener y usar misiles antiaéreos, y blanqueo de capitales.
Las autoridades norteamericanas defienden que el sirio ha sido una fuente de suministro de armas y equipo militar para facciones armadas que se dedican a librar conflictos violentos por todas partes del mundo. En concreto ha traficado en Nicaragua, Brasil, Chipre, Bosnia, Croacia, Somalia, Irán e Irak. «Algunas de estas facciones han sido organizaciones terroristas conocidas, como por ejemplo el Frente Popular para la Liberación de Palestina», destacan fuentes de la Administración Bush.
El Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York considera, además, que el sirio creó una red internacional de asociados criminales, empresas fachada y cuentas de banco para lavar dinero a través de entidades financieras que ocultaran la naturaleza ilícita de sus utilidades criminales.
El abogado defensor de Al-Kassar indicó, no obstante, durante la vista de extradición, celebrada el pasado día 4, que su cliente fue objeto de una operación policial ideada para acusarle y destacó que los agentes de la agencia norteamericana se hicieron pasar por funcionarios de Nicaragua e indujeron a su defendido a la comisión de un delito.
Por su parte, el acusado se declaró inocente ante la sala y destacó que nunca ha traficado con armas.





