
LOS DATOS
Pero, además, La Malatería responderá a un nuevo concepto que quiere implantar la consejería en los nuevos establecimientos residenciales de ancianos de la región, «a un cambio de filosofía» que, según matizaron fuentes del Principado, quiere implantar con la puesta en marcha de la nueva residencia. Promoverán el contacto intergeneracional de los ancianos, con una zona de servicios abierta a la comunidad. Así, por ejemplo, los jóvenes podrán utilizar el comedor o el servicio de podología.
No serán los únicos servicios con los que contará la residencia. También tendrá fisioterapia, gerontogimnasia, entrenamiento de memoria o proyectos de voluntariado. Además, al alojamiento que ofrece en la actualidad, se sumarán un centro social y un centro de mayores para convertirlo en un Centro Polivalente de Recursos (CPR), como el que se construye en La Tenderina.
Será especial, novedoso y, como señaló la consejería, pionero en la región por la concepción y los servicios que ofrece. Pero también por el sistema de alojamiento. Tendrá menos plazas que en la actualidad, en principio unas 80, que como ya adelantó el sábado la consejera, Pilar Rodríguez, estarán divididas en «unidades pequeñas de convivencia» y «miniapartamentos».
Pisos a su gusto
En cada una de las primeras vivirán unos 10 residentes, todos dependientes. Tendrán sus habitaciones, individuales y compartidas, y luego unas zonas comunes donde se relacionarán entre ellos. Serán, por tanto, unas pequeñas miniresidencias dentro de la gran residencia. Luego, habrá 15 apartamentos individuales; 5 para parejas y 5 triples para mayores con hijos discapacitados. Con los pisos, busca mantener unidas a las familias, que hasta ahora tenían que ver cómo su pareja o sus hijos se tenían que ir a vivir fuera de casa o eran derivados a otro recurso diferente. Es habitual el caso en que unos padres estaban en un alojamiento para mayores y el hijo en uno para discapacitados. Ahora, al menos en San Lázaro, podrán mantenerse unidas.
Para evitar el desarraigo y que no extrañen sus casas cuando los mayores las dejen para trasladarse a vivir a la residencia, los técnicos les visitarán en su domicilio para facilitarles el tránsito. Verán qué recuerdos quieren llevarse con ellos para decorar sus nuevas estancias en San Lázaro. El Principado intentará flexibilizar y ampliar los horarios de visita de sus familiares, para que «los residentes no estén aislados, sino que haya gente en el centro».





