
Así, Pocoví, que recordó la figura de su maestro, Francisco Grande Covián, «sin él que no hubiese recibido este premio», ha determinado los genes causantes de la hipercolesterolemia familiar, ideando un microchip que permite determinar si una persona sufre esa enfermedad y adoptar las medidas preventivas. Por su parte, Juan Luis Arsuaga fue premiado por sus estudios sobre la relación entre la nutrición y la evolución.
El público brindaba el aplauso más cariñoso a los hermanos José Antonio y Luis Vallina, que recibió la figura diseñada por Cristina Aguado y agradecieron el premio y la sentida glosa de Fernando Balbuena.
Ambos han conocido la transformación radical que ha sufrido la medicina durante los últimos años. «Se esperaban cambios, pero no tan rotundos», comentaba José Antonio Vallina horas antes de recoger el premio. Ambos galenos aconsejaban a los nuevos profesionales combinar las diferentes exploraciones con la humanidad y la cercanía al paciente.
También desvelaron dos anécdotas de su larga experiencia en la ciudad. Luis Vallina recordó el caso de un paciente que, tras un accidente en coche, pasó cuarenta días en la UVI del ya desaparecido Hospital de la Cruz Roja. «La UVI era un cuarto con un respirador y oxígeno, sin mucho más», comenta. Le hicieron una traqueotomía. A los cuarenta días, con la colaboración del doctor Estévez, le operó una fractura en la tibia y la rodilla, logrando la recuperación total de un paciente que aún vive. Como prueba de agradecimiento, desde entonces, todos los años el doctor Luis Vallina recibe un queso desde Cordiñares de Valdeón, en León.
La vivencia que narra José Antonio Vallina es más profesional. En un viaje hasta Alemania para visitar a su hermano Luis, le presentaron el caso de un minero que iban a operar en Traumatología y que presentaba cáncer de páncreas. «En su historia clínica leí que tomaba anabolizantes para su enfermedad y, en esos momentos, ya se había demostrado que los anabolizantes podían provocar lesiones en el hígado. Yo comenté que, posiblemente, no sufría cáncer, sino una intoxicación de anabolizantes. El jefe de Medicina Interna me miró de esa manera, pero al final mi diagnóstico era correcto».
Daniel Quirós recibió la escultura de Joaquín Sánchez que simboliza el premio concedido a la Unión de Comerciantes que actualmente preside. Quirós agradecía el galardón, más aún por venir «de gente de casa».
Después de la entrega, los salones del restaurante San Fernando acogieron una cena de gala. Entre los motivos para la celebración, el Cofrade Mayor, Sabino González, añadió uno en la clausura de la ceremonia: el nombramiento de Carlos Martínez Guardado como miembro nacional de la ejecutiva de la Liga Naval Española. Allí se encargará de aspectos relacionados con la gastronomía de la mar.
Sabino González también desvelaba algunos proyectos de la Cofradía del Colesterol para los próximos meses, como contar con la Universidad de Oviedo en la próxima edición de los premios HDL aprovechando la celebración del 400 aniversario de la entidad académica.
También se buscará una forma de vincular la firma de los galardonados con el entorno de la ría en un proyecto para el que la alcaldesa, Pilar Varela, expresó el apoyo del gobierno municipal.
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