
No hubo una sola referencia a las habituales cuestiones de actualidad. Ni terrorismo ni nacionalismos ni crisis de las infraestructuras de Cataluña. Zapatero se centró en «rendir cuentas» de sus tres años y medio de gobierno, frente a una oposición que, en su opinión, prefiere «ajustar cuentas».
El líder socialista aseguró que la actual legislatura ha sido la de «mayor avance social» de la democracia. Para ello esgrimió el aumento de tres millones de pensiones, los 52.000 millones de euros de la «hucha de la Seguridad Social», el cheque-bebé, el incremento hasta 800 euros del salario mínimo, las 300.000 nuevas becas, el millón de beneficiarios de los planes del Imserso o la puesta en marcha de la Ley de Dependencia.





