
Los mayores están muy activos. Según Ordiz, «en Gijón es fácil, porque es una ciudad viva como no hay ninguna otra». Por parte del Principado, también quiso estar presente María Jesús Civil, jefa de la Unidad de Recursos para Personas Mayores. Tampoco quisieron perderse la cita la concejala de Bienestar Social del Ayuntamiento, Esperanza Fernández, así como Begoña Madariaga, directora de Programas de Mayores y Personas con Discapacidad.
Los primeros en romper el hielo fueron los 14 integrantes de El Carro de Tespis, el grupo de teatro del Centro de Apoyo a la Integración (CAI) de Cabueñes, que interpretaron 'La pasión por Mozart'. Según explica María José de Arriba, educadora del centro, «hemos intentado adaptar la obra a las personas con discapacidad y parece que al público le gusta mucho». El CAI fue el invitado de este año y, por este motivo, la organización le hizo entrega de una placa en recuerdo de este día.
Desde el principio
Tras el repaso a la vida del genial compositor, llegó el turno del Centro de Mayores de Cimadevilla, que, junto con el grupo formado por mayores de El Arbeyal y El Llano, el Arbellano ha participado en todas las ediciones de este encuentro. Los vecinos del barrio alto interpretaron por primera vez 'La Pedida de Novia de Eladio Verde' y 'La Viagra', con la que consiguieron arrancar las carcajadas de un público entregado. «En el teatro siempre aprendes cosas y nuestro director, Eladio Sánchez nos culturiza mucho así que estamos encantados», comentaba Rosa Vallejo, momentos después de su interpretación.
Mientras llegaba su turno, las integrantes del Arbellano ultimaban su puesta en escena en el camerino. Maquillaje abundante y atuendo estrafalario para parecerse lo más posible a «unas mujeres ligeras», como ellas las definen, que intentan ligarse a un «paleto recién llegado del pueblo», interpretado por Juan Ramón Mariño en una versión de 'La Familia Trapisonda'.
«Es el primer papel que tienen en el que el personaje evoluciona, lo que es mucho más complejo», señalaba orgullosa entre bambalinas su directora, Gemma de Luis. A su juicio, «el secreto para que trabajen y mejoren es que se lo pasen bien». La cara de satisfacción, al escuchar el aplauso del público, de los actores, directores y del personal que los ha ayudado, confirma lo que disfrutan estos mayores y lo bien que lo hacen, lo que asegura la continuidad de este encuentro y de estos grupos de teatro. Como todos los entrevistadoos coinciden en aclarar, la vida entre bambalinas «no sólo es divertida, sino que es lo mejor para nuestra mente».





