
El aparcamiento de Cabueñes ganó metros hace ahora seis años, cuando el entonces Insalud acordó habilitar 241 nuevos huecos, con un estacionamiento de más de 6.000 metros cuadrados. Sin embargo, sus 722 plazas se mostraron ya insuficientes desde sus inicios para dar servicio a las miles de visitas que acuden a diario al hospital. Responsables del centro sanitario gijonés calculan que el entorno de Cabueñes genera cada día una afluencia de al menos 4.000 personas (mil trabajadores y 3.000 visitas y pacientes que acuden a consultas externas). Esta cifra es cinco veces superior al número de plazas de parking. De ahí a que sea cada vez más difícil encontrar hueco para dejar el coche cerca del hospital.
Pese a este saturado panorama, los cuatro parking del centro sanitario -los dos ubicados a la entrada, el creado en 2001 y el situado junto a la Escuela de Enfermería- no verán incrementada su capacidad. La Consejería de Salud confía en que la llegada del metrotrén absorba parte del actual tráfico. Así lo señalaron los responsables del proyecto de ampliación, que aseguran que, «de momento», la posibilidad de aumentar el parking «queda descartada». Tanto el arquitecto de la Consejería de Salud, Jesús Menéndez, como el secretario técnico, José María Gancedo, prefieren esperar a ver cómo se comporta la llegada del metrotrén antes de proceder a habilitar más plazas de aparcamiento.
Así, y a pesar de que se creará un nuevo acceso rodado, la construcción de un edificio de tres plantas de altura, donde se ubicará la futura unidad de hemodinámica vascular y cardíaca, no traerá consigo más espacio para los vehículos, posibilidad a la que son reacios los gestores sanitarios, que prefieren apostar por potenciar el transporte público bajo la teoría de que «cualquier tipo de parking hospitalario acabará siendo pequeño».
2.000 pacientes más
Eso, a pesar de que reconocen que la futura sala de hemodinámica aumentará la actual afluencia de público. No existe un cálculo oficial, pero se estima que serán al menos dos mil las personas que pasarán cada año por el nuevo edificio, donde se practicarán cateterismos (un mínimo de mil) y pruebas cardiológicas complejas que ahora se derivan al Hospital Central, en Oviedo.
Lo cierto es que tras la inminente ampliación a la que será sometido el hospital gijonés, son pocas las posibilidades que le quedan a Cabueñes para seguir creciendo, al menos, en superficie llana. En 2002, la entonces Consejería de Salud intentó comprar parte del terreno contiguo (la parcela que está próxima a la antigua lavandería). Se pretendía aumentar la zona de hospitalización, y también el aparcamiento, además de crear un circuito interno de circulación alrededor del edificio. Al final, el proyecto no llegó a madurar. El Principado frenó la ampliación que perfilaba el equipo del entonces consejero Francisco Sevilla.
Pero los problemas para aparcar en Cabueñes no son nuevos. Ya en 1994, el hospital habilitó un estacionamiento provisional a unos trescientos metros, en la zona donde ahora se levanta el Parque Tecnológico. La medida resultó ser un fracaso, ya que la mayor parte del público optaba por aparcar igualmente en la carretera colindante o por 'invadir' el parking del tanatorio próximo a Cabueñes.
Sin plazas para personal
Este hecho llevó a la entonces gerencia a proponer una ampliación, que supuso, prácticamente, duplicar la capacidad del aparcamiento de vehículos, que por aquel entonces tenía 500 plazas. El proyecto fue presentado en 1997, pero no se ejecutó hasta 2001 cuando se anexionó junto al parking donde está la parada de taxis, otro terreno de 6.350 metros cuadrados de extensión, en el que se habilitaron 241 plazas.
En todo estos años y pese a las demandas de la Junta de Personal, el hospital no ha querido tampoco habilitar un parking para uso exclusivo del personal. Esto no hace más que incrementar las dificultades para aparcar, ya que los aparcamientos se llenan nada más dar las ocho de la mañana, cuando entra a trabajar el grueso de la plantilla.
Otra asignatura pendiente del proyecto de ampliación de Cabueñes es la zona de urgencias que, pese a la saturación que aseguran sufrir sus trabajadores, tampoco ganará más espacio.





