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La pista estaba en el teléfono
Las bombas usadas en los atentados del 11-M fueron activadas por temporizadores conectados con teléfonos móviles. La fortuna, dentro del infortunio, quiso que uno de ellos no provocara la ignición del explosivo. En su interior estaba la pista que llevó al locutorio de Lavapiés, regentado por Jamal Zougam, hoy considerado uno de los autores materiales de la masacre.
03.11.07 -

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La pista estaba en el teléfono
ESSCENARIO. La finca de Morata de Tajuña, en el término municipal de Chinchón, fue el cuartel general de los terroristas, donde guardaron los explosivos robados en Mina Conchita. / AFP
GIJÓN 652282963. Ese teléfono móvil no llevaba otro mensaje que la muerte. Pero la fortuna, en medio del tremendo infortunio, quiso que el despertador programado para las 7.40 horas no se activara. Ahora se sabe que la carcasa del terminal telefónico había sido sustituida, voluntaria o accidentalmente, por otra de un teléfono del mismo modelo, ya que, adherida a ella, donde se ubica la batería, había una pegatina con distinto número de IMEI (International Mobile Equipment Identity) al que le correspondía. En la tarjeta que estaba en el interior del teléfono, y que debía activar el explosivo contenido en la bolsa descubierta en la comisaría de Puente de Vallecas, estaba la pista que el olfato policial debía detectar. Jamal Zougam era el propietario del locutorio Jawal Mundo Telecom--Locutorio Siglo Nuevo, sito en la calle Tribulete, de Lavapiés, al que conducía el rastro. Él, ahora condenado a más de 40.000 años de prisión como autor material de la matanza, había suministrado la tarjeta de móvil al grupo de islamistas.

Esta tarjeta formaba parte de treinta paquetes compuestos por tarjeta prepago de la compañía Amena y terminal Motorola. Los treinta fueron vendidos el 4 de febrero de 2004 por la empresa Uritel a Sindhu Enterprise, quien, tras separar los teléfonos de las tarjetas para obtener más beneficio, las vendió a la tienda de Zougam.

El día 3 de marzo de 2004 la tienda Decomisos Top vendió a uno de los miembros del grupo terrorista, que no ha sido identificado, nueve teléfonos de la misma marca y modelo que los del artilugio desactivado en el parque Azorín de Madrid en la madrugada del día 12 de marzo.

Tres fueron entregados el mismo día de la compra y otros seis serían recogidos al día siguiente, 4 de marzo, con la condición de que fueran 'liberados', es decir manipulados para poder ser usados indistintamente con cualquier compañía de teléfonos. Otro más, el décimo, fue vendido el día 8 de marzo. La persona que compró los teléfonos también adquirió en la misma tienda una cinta de vídeo digital. Tras el escrupuloso cotejo de los datos, se llegó a la conclusión de que dos de los teléfonos se corresponden, respectivamente, uno al número de IMEI que aparece en la pegatina del teléfono que temporizaba y alimentaba el artilugio explosivo desactivado en el parque Azorín y otro al IMEI interno o real del aparato.

Todos esos teléfonos fueron encendidos, sin que hicieran o recibieran llamadas, entre las 2.24 horas del día 10 y las 2.24 horas del día 11 de marzo de 2004 bajo la cobertura de una BTS, ubicada en Morata de Tajuña, sin que después del 11 de marzo de 2004 tuvieran actividad alguna, pues su destino no era otro que temporizar y alimentar otras tantas bombas de las que explosionaron en los trenes el día 11 de marzo de 2004.

Poco a poco, los datos empezaban a cuadrar. La estación base de telefonía de Morata de Tajuña abarca la zona donde se encontraba la finca alquilada por Jamal Ahmidan el día 28 de enero de 2004, aunque ya era usada por el grupo radical para sus actividades delictivas desde octubre de 2003.

Al menos nueve tarjetas de Amena de la partida de treinta que llegaron al locutorio de Jamal Zougam fueron usadas por los miembros del grupo que intervinieron en los atentados. Una de ellas, cuyo soporte plástico fue encontrado en el registro de la finca de Morata, había sido manipulada por Jamal Ahmidan 'El Chino', el marroquí que entró en contacto con José Emilio Suárez Trashorras para la adquisición de los explosivos. Dicho número fue conectado en uno de los teléfonos adquiridos entre el 3 y el 8 de marzo en Decomisos Top. A su vez, ese teléfono fue usado el 9 de marzo de 2004 por Rachid Oulad Akcha,otro de los suicidas de Leganés. La tarjeta que estaba en el interior del artilugio desactivado en el parque Azorín, había sido vendida también por Decomisos Top entre el 3 y el 8 de marzo de 2004. Y lo mismo sucedió con otras cinco tarjetas que no tuvieron más uso que el de aguardar a ser conectadas por un siniestro temporizador. Una de ellas, además, fue usada por los individuos que se suicidaron en la calle de Martín Gaite, de Leganés, para despedirse de sus familiares. Y se da la circunstancia de que Jamal Zougam usaba y tenía en su poder en el momento de su detención otra de las tarjetas identificadas. Hay 17 más de las que se desconoce el paradero.

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