La semana pasada se reabría la polémica sobre los contenidos que pueden encontrarse en internet y lo difícil que es defenderse de ellos. José Martín Roldán, un pensionista madrileño de 70 años, consiguió, al cabo de tres meses y sólo después de exponer su caso ante la prensa, que el famoso portal dedicado a publicar cintas caseras, Youtube, retirara un vídeo en el que se humilla a su hijo deficiente. La desafortunada grabación, colgada por un usuario que se identifica como Tuarxienemigo, ha desaparecido. Google, propietaria de Youtube, asegura que la eliminó en cuanto tuvo conocimiento de su existencia y recuerda los cauces existentes para que cualquier cibernauta marque como inadecuado una de los documentos para su revisión.
Pero la historia no ha terminado. Los Roldán han acudido a la judicatura para que el responsable de la vejación sea identificado y pague por ello. Podría recibir una multa de hasta 600.000 euros. Además, en el mismo portal de internet han aparecido algunos documentos de solidaridad con el discapacitado psíquico de 46 años al que vistieron de indio sioux con el único fin de reírse de él, y en los que se amenaza directamente a quien realizó la primera grabación.
Ya hay expertos que se refieren a Youtube como un 'far west' digital en el que no hay manera de imponer la ley. Fuentes jurídicas consultadas por este periódico no dudan de que el problema del control de los contenidos digitales es más práctico que legislativo. «Lo que es ilegal en la vida real también lo es en internet», recuerdan. «Si las imágenes vejatorias hubieran aparecido en una revista, ningún juez habría dudado en secuestrarla y en actuar contra la publicación, pero en la web entra otro factor, que es la territorialidad. La Justicia española puede perseguir los delitos cometidos por servidores que están en el territorio nacional; para el resto es necesaria la colaboración del país en el que se encuentra. Y eso no siempre es fácil».
En 2001, los países miembros del Consejo de Europa firmaron en Budapest un convenio contra la ciberdelincuencia que ayudaría a acercar posturas en la lucha contra los delitos en el mundo digital. Pero sigue sin ratificarse, por lo que no ha entrado en vigor. «Quizá lo ideal sería perseguir las infamias fuera de nuestras fronteras, pero sin un acuerdo global también los tribunales iraníes podrían pedir la extradición de una estudiante universitaria que comparte aula con un varón y no se tapa la cabeza con un velo», reflexionan las fuentes consultadas.
Utopía libertaria
Para el profesor universitario Teodoro León, en internet se da «el ecosistema favorable para que aquellos que desean imponer sus propias leyes puedan hacerlo aprovechando la debilidad de los controles». El doctor León opina que la humillante broma sufrida por el hijo esquizofrénico de José Martín Roldán ha persistido tanto tiempo en Youtube «porque estas empresas son bastante reacias a rectificar. De hacerlo daría la impresión de que se rompe esa pretendida utopía libertaria que es una de las claves del éxito de internet».
En su opinión, se equivocan. «Es un error, porque cada vez más personas demandamos que las normas comunes que aceptamos en la vida diaria sean respetadas de igual manera en la red». Como en el lejano Oeste, en el ciberespacio también hay personas que cumplen la ley. «La mayoría», subraya. Utilizan las nuevas tecnologías como oportunidad de negocio o para mejorar la comunicación y, «aunque parezca que el particular está solo ante el peligro, como en la película de Fred Zinnemann, también hoy hay quien vela por evitar los abusos».
La teoría del error es compartida por el consultor experto en nuevas tecnologías y redes sociales José Antonio del Moral. «Es un fallo terrible de Google no haber retirado el vídeo desde el principio». Sin embargo, comprende que estas cosas sucedan. «El fenómeno de Youtube se ha disparado a una velocidad tal que Google no ha podido adaptarse. No tiene la flexibilidad ni el personal necesario para controlar todo lo que se cuelga. Además, están muy centrados en el mercado estadounidense y en Europa tan sólo abren oficinas comerciales que se dedican a vender. En unos años se solucionará esta carencia», asegura.
Usos positivos
Es el precio a pagar por conquistar nuevos espacios que permiten no pocos usos positivos. «Gracias a Youtube, un solicitante de trabajo puede presentar su curriculum en vídeo; es algo novedosos y diferente. Quien vende un piso puede enseñarlo y los amigos que no se ven a menudo, compartir la grabación o las fotos de su último encuentro, por muy lejos que estén», dice Del Moral.
Los expertos coinciden en que, en el fondo, son los medios de comunicación generalistas los que dan la publicidad necesaria a estos sucesos para que tengan repercusión. En los tres meses de batalla de los Roldán, apenas un centenar de personas reparó en la existencia del vídeo. Con su aparición en los diarios, el número de visualizaciones ha ascendido a 7.000. «Además, tenemos que ser conscientes de que el concepto de privacidad que tenemos ha cambiado», apostilla Del Moral.
La constancia de José Martín Roldán en la defensa de su hijo y el derecho al honor de cualquier ciudadano ha conseguido la retirada del vídeo, y también abrir un debate sobre los mecanismos de control de un escaparate digital que, al parecer, nadie se encarga de limpiar. Como efecto colateral, ayer Youtube también retiraba las imágenes del inmigrante rumano que se quemó a lo bonzo a principios de septiembre ante la subdelegación del Gobierno en Castellón, y que para mayor escarnio estaban colgadas con la canción de Georgie Dann 'La barbacoa' a modo de banda sonora. Diversas asociaciones de inmigrantes habían protestado por este hecho.
En su página web, Youtube, por la que Google pagó 1.650 millones de euros el pasado año, pide expresamente a los miembros de esta comunidad digital que «no abusen del sitio», ya que el uso de sus herramientas implica «un cierto nivel de confianza».
No se admitirán «contenidos pornográficos ni de sexo explícito», el consumo de drogas o la fabricación de bombas. Tampoco los vídeos que «fomenten el odio o contengan calumnias», así como las «amenazas, el hostigamiento, el acoso, ni la revelación de información personal».
No obstante, el portal sólo sería perseguible jurídicamente si conociera que se han publicado estos contenidos y no hiciera nada por retirarlos. Los involuntarios protagonistas que consiguen sus 15 minutos de fama poco pueden hacer para defenderse. Especialmente porque a menudo no saben que los vídeos existen hasta que aparecen en los telediarios.





