
Según explicó uno de los dueños, «no pedimos un precio desorbitado, sino un precio justo. El mayor problema es que con el dinero que nos ofrecen no nos da para comprar otra casa similar, ni mucho menos, y encima a la suma que nos paga Sogepsa tenemos que restar el 18% de impuestos, ya que Hacienda considera que una expropiación es como una venta y a nuestro caso también se añaden los impuestos por ser una herencia. Al final, no da ni para comprar un piso en las afueras».
Según los afectados, ya no sólo les indigna el precio que Sogepsa ofrece por metro cuadrado, sino el fin por el que se ellos dicen que se construye el polígono. «Esta expropiación es un expolio. El 99% de las empresas que se instalarán aquí no son empresas nuevas, sino traslados, por lo que no se generarán puestos de trabajo. Tan sólo servirá para dejar libre el lugar donde se ubican ahora y que sea vendido a constructores para edificar a precio de oro. Incluso dentro de la reserva del polígono hay parcelas que se venden a más de 100 euros el metro cuadrado mientras que a nosotros en un principio nos ofrecieron 34,97 euros», señaló Marino Rodríguez, otro de los afectados.
Además, Rodríguez se quejó de la forma de llevar a cabo las negociaciones por parte de Sogepsa. «Ellos dicen que quieren negociar, pero es mentira, porque nosotros les ofrecimos llegar a un acuerdo y que se nos pagara una cifra entre los 45 euros que nos marcaban ellos y los 65 que pedíamos nosotros, y ni tan siquiera nos han contestado». Los vecinos se muestran muy disconformes y aseguran que seguirán con movilizaciones, incluso según adelantó Rodríguez, no descartan llevar a cabo medidas de más presión como cortes de carreteras.
No es la primera vez que los afectados se manifiestan. El pasado 18 de octubre, primer día en el que tuvieron que acudir a firmar las actas de expropiación llevaron a cabo otra concentración.





