
Los motivos que llevaron a desechar la idea del parque se desconocen, dijo ayer la alcaldesa, pero el valor artístico de la fuente, procedente del prestigioso taller talaverano de Juan Ruiz de Luna, llevó al Ayuntamiento a restaurar la obra, deteriorada por muchos años de almacenamiento y últimamente a la espera del lugar adecuado para su ubicación. La recuperación de la Fuente de Talavera sirvió ayer para recordar el pasado que estaba llamada a protagonizar y a la persona que la encargó, Avelino González, a quien la alcaldesa se refirió como adelantado a su tiempo por la visión que tenía de la infancia y su formación.
A la inauguración de la etapa pública de la cerámica asistieron ayer, entre otros, su restauradora, Mindi Menéndez, quien expresó su alegría por contribuir a la recuperación de la pieza; la nieta de Avelino González, Lurdes González, que ve en la fuente «un trocito material de una parte del sueño» de su abuelo; el director del museo talaverano de Juan Ruiz de Luna, satisfecho por la salida buscada a una «obra excepcional» condenada hasta ahora al ostracismo, y Nicanor Fernández, director de la Fundación Hidrocantábrico, feliz por la mezcla de naturaleza y arte que abre un nuevo espacio en el Botánico.






