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Juan Teófilo Gallego, testimonio de un maestro
06.11.07 -

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LA familia de Juan Teófilo Gallego Catalán, en colaboración con el Ateneo Obrero y KRK Ediciones, ha reeditado el libro de este maestro que ejerció su enseñanza en Gijón en la primera mitad del siglo pasado. Aquella edición es de 1907, o sea, de hace un siglo, y en la fotografía de la portada se ve a los gijoneses, que ya seguramente no viven, con guedejas o el pelo rapado, en una suposición más que probable de tiempo de piojos y sarna. No se les ven los pies, a aquellos niños, como otras fotografías que observo en un álbum de Candás, y en las mismas fechas, donde muchas piernas famélicas acababan en los píes descalzos. El maestro, día a día confidente de aquel mundo sangrante, se le va muriendo el corazón, porque no hay desigualdad que aflija como la que se puede observar en los pupitres de una escuela; el maestro, como un padre que consuela a tantos huérfanos de alimento de pan y de cariño.

Juan Teófilo Gallego, que según testimonio de los que lo conocieron destacó como maestro ejemplar, publicó en aquel entonces el libro titulado 'La educación popular en Gijón', una recopilación de lo que ocurría en aquellas fechas respecto a la enseñanza, con datos de valor incuestionable para conocimiento de la época. El extracto puede fijarse en un analfabetismo enorme, que el autor achaca a causas como la precariedad de los enseñantes: pocos maestros, mal pagados y de escasa consideración social. El trabajo infantil era uno de las grandes infamias con las que se encontraban aquellos maestros, explotados los niños por ajenos o por su propia familia, y no había autoridades que reflejaran una mínima preocupación: sólo de los maestros sale la denuncia, tal como deja constancia en su libro Juan Teófilo Gallego. Basta observar los datos de los alumnos matriculados en el concejo de Gijón, cuya asistencia a clase no llegaba en algunos escuelas a la mitad. Para remediar en lo posible estos hechos, don Juan Teófilo pedía algo de sentido común: llevar la educación fuera de la escuela alcanzando también a los adultos, sobre todo ocupándose más intensamente de la educación de la mujer; un capítulo que sorprende por lo avanzado de las ideas de aquel maestro, insólitas para la época, e incluso más avanzadas que las que poseen algunos prebostes de hoy. Véase como ejemplo este párrafo de la página 205: «Mucho se ha discutido por personas competentísimas sobre la inteligencia del hombre respecto a la de la mujer; yo admito que ambas son iguales y por lo tanto ni el hombre supera a la mujer ni la mujer al hombre, y que si hay alguna diferencia es por la inactividad en que se tiene a la de aquélla ». Creo que ni siquiera una feminista radical tendrá nada que objetar a este pensamiento expresado en 1907.

El libro se presenta hoy, a las siete y media de la tarde, en el Salón de Recepciones del Ayuntamiento de Gijón. Es un libro necesario para conocer y entender aquella época y para preguntarnos si las buenas propuestas de Juan Teófilo Gallego llegaron siquiera a cumplirse en nuestros días.

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