
El departamento solicitó el pasado 22 de octubre a las instituciones consultivas reconocidas por la Ley de Patrimonio Cultural de Asturias, la elaboración de informes que califiquen el valor patrimonial de la factoría y sus bienes. La Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio (CUOTA), la Universidad de Oviedo y las Reales Academias de Historia y Bellas Artes de San Fernando emitirán sus dictámenes. Para que la locería sea considerada BIC, al menos dos deberán emitir su visto bueno. Disponen de tres meses. Si, transcurrido este período no han enviado ningún informe, la Administración interpretará su silencio como una valoración positiva.
La consejera de Cultura, Encarnación Rodríguez Cañas, compareció ayer ante la comisión del ramo para informar sobre la incoación del expediente BIC. Lo hizo a petición del PP, que le recriminó la delimitación inicial del entorno. «¿Qué informe se tomó en cuenta para establecer esa delimitación? ¿Con qué fundamento?», increpó el diputado popular José Agustín Cuervas Mons en una intervención que duró 15 minutos.
El ex concejal ovetense afirmó que si la fábrica se ubicara en un «municipio socialista», la consejería no habría actuado igual. El entorno que fijó perjudicaba «a cientos y miles de vecinos» y afectaba «hasta una docena» de planes de vivienda», matizó. La titular de Cultura recordó que el consistorio tardó seis meses en enviar la documentación.
El «peligro»
Existe el «peligro» de que algunos de los elementos con valor histórico de la fábrica salgan de la misma y se pierdan. Lo reconoció ayer el director general de Patrimonio, Adolfo Rodríguez Asensio. Por ello, recordó que la declaración de BIC favorece « a todos» y pidió al propietario de la locería, Álvaro Ruiz de Alda, que no esté «tan temeroso».
Respecto a los camiones que salieron a Marruecos, recordó que Cultura no tiene potestad para revisarlos o pararlos. No obstante, nada más recibir la denuncia que informaba de la partida del primer convoy, la remitió a la Delegación de Gobierno para que actuara en consecuencia. Fue desde allí desde donde se envió al Seprona, que permitió la salida del vehículo rumbo a tierras del sur.





