
Además, los operarios instalaron un contenedor en la calle de Villaverde para depositar los escombros, sin disponer de permiso de ocupación de la vía pública, según comentó ayer el concejal. La licencia de desescombro fue expedida en febrero de 2001, pero los técnicos estudian si puede ser válida.
Los operarios de la empresa privada procedieron ayer a retirar los escombros del inmueble situado en la esquina de las calles de la Marquesa de Canillejas y Celleruelo, momento en que el arrendatario del bar La Petaca, Pablo García Noval, alertó de la situación al concejal Carretero, quien desplazó al lugar a un agente de la Policía Urbanística y Medio Ambiente de Siero (PUMA).
El agente solicitó los permisos y al comprobar la posible caducidad, se procedió a la paralización de los trabajos hasta realizar las oportunas verificaciones. La situación se encuentra cada vez más enconada. El pasado sábado, el mencionado hostelero repartió cascos entre sus clientes en señal de protesta.





