El cadáver de Raúl presentaba dos tiros efectuados, al parecer, con una escopeta de caza del calibre 12, según informaron fuentes jurídicas. Los forenses encontraron plomos y restos de los cartuchos en el cuerpo de la víctima. Los disparos fueron realizados a una corta distancia y afectaron a órganos vitales.
Pero ¿quién acabó con la vida de Raúl y por qué lo hizo? Una de las hipótesis que baraja el Grupo de Homicidios de la Guardia Civil es que el crimen puede responder a un asunto turbio relacionado con el mundo de las drogas.
A pesar de que la víctima no tenía antecedentes policiales, en Cullera se rumorea que Raúl trapicheaba con sustancias estupefacientes. Los investigadores tratan de determinar si son meras habladurías o se trata de un hecho con fundamento. El asesino o los asesinos intentaron que su cuerpo nunca apareciera.





