
El gijonés tenía un año más de contrato. Una temporada que, en condiciones normales, iba ser la de su despedida. Ahora puede que tenga que precipitar su marcha. De manera forzosa. El mercado lo determinará. Las ofertas. La frialdad de los números. «Todavía no he decidido nada porque no tengo ninguna oferta firme sobre la mesa», señala el corredor de Baldornón. La desaparición del Discovery ha hecho daño al ciclismo. Muchos corredores están en el paro. Los destinos son escasos. Y las condiciones poco jugosas. No hay ningún 'dorado': «Puede que haya sido mi última temporada. No corren buenos tiempos para nosotros. Muchos nos quedamos sin equipo y el mercado está a tope».
Lleva muchos kilómetros en las piernas. Con grandes victorias. Muchos éxitos. Tourmalet, Alpe D'Huez y Mortirolo adornan su trayectoria. Pero, sobre todo, es el gregario de lujo por excelencia. Ha sido la rueda de apoyo de Lance Amstrong. Su fiel escudero. El ciclista tejano consiguió seis de los siete Tours de Francia que conquistó gracias, en un enorme porcentaje, al trabajo del gijonés. La dura montaña de la ronda gala forjó su relación. Cuando las rampas devoraban la planicie aparecía el asturiano en la cabeza del pelotón. Quería acompañar a su jefe de filas. Protegerle. No dejarle sólo ante el inminente peligro de Jan Ullrich. Tenía que desgastar a los rivales a costa de su propio sufrimiento. Le llevaba hasta los últimos kilómetros. Allí Amstrong era letal. Sin el trabajo de Chechu Rubiera las cosas hubieran sido muy distintas. El norteamericano siempre fue consciente. Johan Bruyneel, su director deportivo en Discovery Channel, también. Por lo menos hasta ahora.
Un buen bloque
La remodelación del Astana ha colocado al belga al frente del equipo. Es el mánager general del conjunto kazajo. Se ha llevado a muchos integrantes de su anterior equipo. «El proyecto de Astana es totalmente nuevo se ha marchado Alberto (Contador) y parece que también Benjamín (Noval). Van a formar un buen bloque», analiza Rubiera al respecto. La intachable trayectoria del gijonés y la relación con Bruyneel han colocado al gijonés en Astana. Ha sido una opción muy valorada, aunque el ciclista reconoce que «es fruto de la especulación porque a mí de momento no me han dicho nada».
Sin nada firme. Chechu Rubiera continúa sondeando el mercado. Analizando el panorama actual. Su futuro. «Tengo 34 años. Tendría que ser un equipo que me permitiera hacer un calendario más selectivo porque llevo muchas etapas encima. Tal vez correr una grande y varias vueltas de cinco días», declara el ciclista.
En una entrevista que Víctor Cordero concedió a EL COMERCIO, el director de la Vuelta a España señalaba que «si se retira, Chechu Rubiera tiene que seguir vinculado al ciclismo como directivo o algo». El gijonés declara al respecto que «no lo sé porque nadie me ha hecho una propuesta concreta. Me gustaría también entrenar a los críos, algo base». El gijonés sigue deshojando la margarita. Con tranquilidad. En la paz de Muñó. Poco le queda por demostrar, quizás terminar de matar el gusano de la 'bici'.





