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GIJÓN
Más de un siglo de dedicación a los demás
Hace 125 años que las Siervas de Jesús llegaron a Gijón. El sábado celebran el aniversario, mientras recuerdan toda la ayuda prestada en la ciudad
08.11.07 -

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Más de un siglo de dedicación a los demás
DEDICACIÓN. De izquierda a derecha, sor Dulce Nombre, sor Regina, sor Irene, sor Ignacia, sor Adoración, sor Corazón de María, sor Esther y sor Ángela. Son ocho de las doce hermanas de la congregación Siervas de Jesús que viven en la casa de la calle de Fernando el Santo. / JOAQUÍN PAÑEDA
Toda una vida entregadas a los demás. Las Siervas de Jesús llevan más de un siglo cuidando a los enfermos, ancianos y niños de Gijón. Decidieron salir de su casa y atender a todo aquel que lo necesitara, ricos y pobres sin distinción. Ahora están de aniversario: hace 125 años que fundaron su casa de Gijón y el sábado lo celebrarán.

Porque es momento de celebración, pero también de echar la vista atrás. Las hermanas han vivido cientos de historias que recuerdan con añoranza. Como las que relata sor Ángeles, historias que a ella le contaron otras hermanas: «Explicaban que iban mucho a Cimadevilla. Y encontraban gente tan pobre, que ni siquiera podían aceptar sus limosnas. Los 10 céntimos que querían dar los necesitaban más ellos. Y eso que nosotras siempre hemos vivido con mucha austeridad».

El 125 aniversario también es momento de balance. Y saben que la ayuda que han prestado durante tantos años no ha sido olvidada. Aún hoy continúan manteniendo relación con las familias a las que ayudaron hace años. Y ponen un ejemplo. «Cuidamos a la madre de don Julio Paqué, a una hermana y a sus cinco nietos. Nunca me olvidaron y ahora, cuando vienen de Estados Unidos, vienen a visitarme», dice orgullosa sor Ángeles.

Es el lado positivo de una historia, la de las Siervas de Jesús, con principios duros. «Pasábamos hambre y frío, pero siempre estábamos alegres. Ahora, pese a tenerlo todo, a la gente le falta alegría», señalan.

En Gijón desde 1882

La historia de la congregación está ligada a la historia del país. La fundación y los primeros pasos del Instituto de las Siervas de Jesús de la Caridad discurrieron a lo largo del agitado sexenio revolucionario, entre 1868 y 1974. El 12 de junio de 1882, cinco monjas emprendieron viaje hacia Gijón. A su llegada, las recibieron en dos coches de caballos y las llevaron a la casa de la calle de Uría. Allí pasaron dos meses sin que recibieran un sólo reclamo de asistencia. Pero, de repente, todo cambió. Les comenzaron a llover peticiones. En 1900 se mudaron a la casa de Simancas (actual avenida de Pablo Iglesias), cuyo terreno fue cedido por la familia Cienfuegos, donde permanecieron hasta que, en diciembre de 1971, se trasladaron a la calle de Fernando el Santo, donde residen en la actualidad.

Sor Ángela recuerda los años de la guerra, en los que la casa de Simancas se convirtió en cuartel militar. «¿Aún conservamos las camas de los militares!», exclama, y revela que «conseguimos salvar parte de las piezas de valor porque una hermana las metió en un pozo seco, en la huerta. El resto lo perdimos todo». Y sor Carmen rememora la mejor época de la congregación. «Los años 60 y 70 fueron espléndidos. Fundamos la enfermería de la Laboral, con 10 hermanas, en Jove había otras 20 y en el sanatorio del Carmen trabajábamos 15. Y en Simancas residía una treintena. Éramos muchas y trabajábamos sin descanso, pero en los 80 empezó a decaer».

En la actualidad, en Gijón tan sólo quedan una docena de Siervas de Jesús. Salvo la madre superiora, la más joven, sor Dulce Nombre, tiene 73 años y la mayor, sor Ignacia, 86. Las hermanas han sentido el paso del tiempo en su propio cuerpo y ya no pueden acudir a los domicilios a asistir a los demás, pero continúan haciendo una labor muy importante: acompañar a los mayores en su soledad. «La gente ya no tiene la sensibilidad de antes. Los enfermos y los mayores están solos. En las residencias falta amor, en los hospitales no somos más que un número. Lo importante para nosotras era la persona. No teníamos prisa y, si era necesario, pasábamos toda la noche con el enfermo».

Las escasas vocaciones y la falta de un relevo generacional ha obligado a cambiar la actividad de las hermanas. Ahora acuden a las casas donde requieren su presencia o a residencias a rezar el rosario y llevar la comunión. Incluso han creado lo que llaman 'el grupo de la amistad'. «La idea surgió un día en el que vi a unos mayores solos en Begoña y se me ocurrió invitarles a tomar un café en nuestra casa. Desde entonces, vienen a visitarnos varias veces al año», explica sor Carmen. También tienen un grupo de oración y otro de acogida, en los que ayudan a inmigrantes que llamaron a su puerta. Además, sor Regina y sor Remedios continúan trabajando en el dispensario, como enfermeras.

Eucaristía con Osoro

Todas ellas estarán el próximo sábado, a las 19 horas, en la misa que se celebrará en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, con motivo del 125 aniversario de la congregación. La Eucaristía será oficiada por el Arzobispo Carlos Osoro y también acudirá todo el consejo provincial, autoridades políticas, benefactores y todos los que quieran acompañarlas en un día tan especial para ellas.

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